La ilustración infantil

Transcribo el discurso para la presentación del libro "El cerdito comilón", porque hablamos de la literatura y la ilustración infantil y se contaron cosas muy interesantes:




Juan Antonio Sánchez Díaz, JASD, es ilustrador. En este libro también es autor, pero realmente el texto es solo un apoyo a las imágenes, que son las que llevan verdaderamente el peso narrativo, es un álbum ilustrado.
Aunque en los últimos años ha tirado por otros derroteros profesionales, estuvo trabajando en su día con editoriales importantes y ha hecho colaboraciones muy destacadas con Bruguera, por ejemplo, ha hecho diseños para el sector textil, etc.  Es decir, es un ilustrador con mucha trayectoria, y ahora ha decidido hacer libros infantiles porque ha sido abuelo. 


Por mi parte, yo, aunque ahora haya acabado editando libros, soy educadora social y siempre pongo especial cuidado en los libros destinados a un público infantil, porque desempeñan un papel fundamental para el desarrollo intelectual de los niños desde antes incluso de saber leer.
La ilustración es una primera aproximación al arte. Cuando vemos una ilustración, como cuando vemos un cuadro, sentimos admiración, nos provoca sensaciones… En general, estamos estimulando la sensibilidad artística.
Y la ilustración es también un medio de comunicación, porque favorecen la comprensión, sobre todo en niños que aún no saben leer o que están empezando y todavía no tienen buena comprensión lectora.
Pero además las ilustraciones sirven para fijar conceptos en la memoria, ejercitan la imaginación, la creatividad, la capacidad crítica… Y son las principales responsables de que un niño desarrolle el gusto por la lectura, que al final es algo que queremos todos los padres: que nuestros hijos lean, porque para ellos lo visual es mucho más atractivo que lo escrito.



A este proceso de “leer en imágenes” se le llama “alfabetización visual", enseguida vais a entender por qué os cuento esto.
La alfabetización visual se suele decir que tiene tres fases:
Reconocimiento: El niño ve una imagen bidimensional, en este caso, esta que tenemos en pantalla, e inmediatamente reconoce a un cerdito, a pesar de que no tiene nada que ver con un cerdo de verdad, pero desde muy pequeños tenemos esa capacidad de abstracción.
• El segundo paso es la Identificación. El niño empatiza con lo que ve, reconoce lo que le pasa al personaje (está contento, se enfada, le riñe su mamá…), se identifica.
Imaginación: Y por último, reconociendo al personaje y empatizando con él, puede extrapolar lo que está viendo a nuevas situaciones, y eso es aprendizaje.
Lo que quiero demostrar es que un niño tiene un papel activo al leer las imágenes, su mente está trabajando, y esto es muy bonito porque un libro nunca será leído de igual manera por dos niños diferentes, ni si quiera por un mismo niño en diferentes etapas de su vida.


Y de ahí la enorme responsabilidad que tiene el ilustrador infantil, porque está interviniendo directamente sobre el desarrollo cognitivo del niño (cuando este interpreta las ilustraciones, hace deducciones, descifra la estructuración temporal y secuencial, etc), y está ofreciendo estímulos a una personalidad en construcción. Por ello los criterios que seguimos en Cuatro Hojas para publicar un álbum ilustrado no son tanto comerciales como responsables (éticos).
Tenemos que asegurarnos de que el marco que ofrecemos al niño desde el cual hacer volar su imaginación sea correcto y seguro, adecuado a su edad, ser conscientes de las diferentes sensaciones que pueden provocar los colores utilizados, la expresión del personaje…
En este caso, JASD Ha diseñado sus ilustraciones a partir de formas geométrica e icónicas, buscando siempre una composición aurea para que sea agradable a la vista, y luego los ha coloreado con tonos suaves con un toque de saturación a los que le ha aplicado un degradado.



Pero lo más importante para que todo esto suceda es que el libro le guste, y para ello, además de todos los criterios mencionados anteriormente, hemos llenado este libro de cosas muy guays:

·       - Es un libro divertido, muy escatológico, como les gusta a los niños. ¿Hay algo que dé más risa que un pedo? No pretende transmitir ningún mensaje. Últimamente están muy de moda, por ejemplo, los libros infantiles para aprender a identificar las emociones o para superar algún miedo en concreto. En mi propio catálogo editorial tengo libros de ese tipo, pero este libro no tiene nada de eso. No para que a los padres les guste y se lo regalen… Es un libro para que el niño lo coja y se parta de risa. Y eso es lo que realmente va a hacer que desarrolle ese gusto por la lectura del que hablábamos antes.
·        -Además está escrito en mayúsculas para facilitar su lectura en niños que están aprendiendo a leer, porque en el cole les enseñan siempre primero las mayúsculas y son más reconocibles.
·        -¡En verso! Pero no una poesía complicada, sino versos simples que aportan musicalidad, favorecen la memoria e invitan al juego y son un apoyo a la historia contada en las imágenes.
·        -Otra cosa muy importante es que es un libro adaptado: Porque la compra del libro da acceso a un PDF interactivo con el cuento narrado por una locutora (AUDIOLIBRO) y contado en lengua de signos.
·        -Y Solidario: Porque tenemos un acuerdo con ASION, la Asociación Oncológica Infantil de Madrid, en el que nos comprometemos a la donación del 10% del PVP del libro.


Así que espero que os haya gustado y que disfrutéis del cuentacuentos que JASD nos tiene preparado y si os habéis quedado con ganas de saber más, podéis coger a la salida las fotocopias que tengo ahí preparadas.






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