Un sitio mágico para contar cosas mágicas

Os tengo que contar cómo fue el taller de Comunicación con bebés del sábado en Getafe porque había magia en el ambiente. Y no solo por Miriam o por su libro, sino por el propio sitio:

Miriam Escena publicó su libro, Comunicación con bebés, hace un mes en México, porque actualmente reside allí aunque es madrileña. Como iba a venir en agosto a pasar unos días en España, buscamos un sitio donde poder ofrecer aquí un taller gratuito para dar a conocer su libro, y La Semilla Matariki nos ofreció su espacio.



Cuando llegamos, ni ella ni yo nos podíamos creer lo bonito que era. Es un chalet en Getafe adaptado como escuela libre infantil. En la planta de arriba tienen el nido y abajo a los niños/as a partir de 2 años. Tienen tooodos los clásicos: la torre rosa, la tabla curva, el arcoiris gigante... Son varias educadoras y cada una de ellas está especializada en un tipo de pedagogía diferente: hay expertas en Waldorf, Reggia Emilia, Pikler, etc. Lo abrieron hace muy poco y ya tienen todas las plazas cubiertas para este curso (¡no nos extraña!), aunque ofrecen también un montón de actividades por la tarde para niños de todas las edades. Me pareció especialmente chulo el taller de Lego que se adapta a diferentes edades, y los más mayores llegan a hacer piezas muy chulas a las que les ponen un motorcito, etc.

Entre la gente atraída por la propia escuela y el tirón de Miriam (que es instructora en lengua de signos para bebés, educadora de masaje infantil, guía Montessori 0-3 años y colabora en diversos medios online, entre otros, con Armando Bastida) la sala se llenó. Es increíble cómo los niños jugaban tranquilos y hasta dejaban escuchar. Mi hija se pasó la mañana entre la tienda-cocinita y la cama elástica del jardín.





Por su parte, Miriam nos explicó que todos los bebés intentan comunicarse de forma innata: señalan con el dedo, dan palmas, etc. La coordinación motora suficiente para empezar a signar se alcanza mucho antes de la aparición del habla, porque el lenguaje es un sistema de comunicación menos instintivo y requiere mayor maduración cognitiva para hacer abstracciones y saber que la palabra "l-e-c-h-e" significa eso, leche. Al igual que les enseñamos a los bebés desde muy pequeños a decir adiós con la manita o a tirar besitos, podemos enseñarles muchas más cosas. El objetivo, dice Miriam, es que ningún bebé tenga que volver a llorar para comunicar sus necesidades.
Y nos contó una anécdota muy curiosa: Cuando solía ir con su hija a un centro comercial, siempre paraban, antes de salir, en una tienda de animales porque a la niña le gustaba verlos. Un día que no pasaron por ahí porque habían dejado el coche en la otra puerta, la niña comenzó a llorar según llegaron al coche y no había manera de consolarla con nada, no sabían qué le podía pasar y se agobiaron mucho. Entonces, le preguntaron y la niña se alisó unos bigotes imaginarios haciendo el signo de "gatito". ¡Claro! ¡No habían pasado por la tienda de animales!



Este es solo un ejemplo de cómo con algo tan simple podemos atajar una rabieta, solucionar un problema de comunicación, aumentar la autoestima del niño al ver que es capaz de comunicarse, fortalecer los vínculos afectivos de toda la familia y muchas ventajas más.

Puedes ver aquí la galería de fotos de este evento

Para cualquier duda o consulta:
La Semilla Matariki: lasemillamatariki@gmail.com 
Miriam Escacena: 5d.lasrozas@gmail.com 
Editorial Cuatro Hojas: info@editorialcuatrohojas.com

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