¡Qué felices son las vacas! Por Lola Alcázar

Relato publicado en el Grupo de Escritura creativa de Facebook de la Editorial Cuatro Hojas. Cedido por la autora:


¡Qué felices son las vacas!
Bajo las viejas encinas ven a sus hijos crecer
entre nubes blancas flotando en el cielo azul.
La tierra es verde y fértil,
¡nada les falta!
Cuando yo sea madre, amamantaré a mi hijo en un jardín, en una plaza o en una terraza al sol tomándome una horchata.
Cuando sea madre..., me quedaré en casa. Tomaré zumos frescos de alfalfa y manzana.
Seré su fuente de vida que de mí emana.
Dormiré las siestas con él, en la cama. Y sentiré su aliento dulce en mi cara.
No quiero ir con frío y de madrugada a entregar a mi hijo a una madre alquilada.
No me van a confundir, ¡no! Es mi naturaleza, no soy culpable de nada.
Cuando tenga dos años, trabajaré para que no le falte de nada.
Cuando sea madre nadaremos juntos en un mar de agua cálida. Nos rebozaremos como croquetas en la playa.
Le enseñaré la nieve, la pondré en sus manos, para que su calor la transforme en agua.
Y si todo esto no puede ser, y si no me dejan ser madre,
que al menos me dejen ser vaca.
¡Qué felices son las vacas!

Autora: Lola Alcázar


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