¿Parto con dolor?, por Yolanda Castillo (doula, ed.perinatal, terapeuta)


La noticia de un embarazo es acogida por la mayoría de las mujeres con mucha felicidad. Llega una nueva etapa en la vida de la pareja y en su vida como mujer. Abre las puertas a la maternidad y se prepara durante meses para la llegada de su hijo. Normalmente siente una tremenda necesidad de compartir esta noticia con su familia. Es aquí donde normalmente el cuento de hadas empieza a nublarse cuando muchas de las mujeres de su entorno cuentan sus experiencias de parto.
 Historias que otras mujeres de la familia, amigas o amigas de las amigas relatan de partos dolorosos, traumáticos, con sufrimiento, muy largos, que estuvieron solas, que les gritaron…cada una con su propia experiencia pero que activan el estado de alerta en la mujer embarazada.

Casi siempre las historias que comparten son negativas, porque han dejado marcadas a la mujer de forma muy intensa. Es entonces cuando la mujer empieza a sentirse insegura y con miedos. Sobre todo miedo del momento del parto, porque la llegada de su hijo está de antemano, asociada a una experiencia muy dolorosa.

Si todas las mujeres de su familia han tenido partos dolorosos, ¿porque sería diferente en su caso?
Es la reflexión que muchas mujeres hacen durante el embarazo. Pensar en un parto doloroso, sobre todo cuando la mujer está viviendo su primer embarazo, es motivo de mucha ansiedade y estrés durante el embarazo, sobre todo en el último trimestre, que el momento se acerca cada vez más.
¿Pero que representa el dolor en el parto? ¿Porque nos “marca” tanto escuchar hablar sobre dolor relacionado con el parto?

Uno de los grandes miedos que tenemos las mujeres, de forma consciente e inconsciente, es el miedo al dolor. A lo largo de la historia hemos sufrido de innumerables maneras y guardamos esas memorias en nuestros subconscientes, por eso, cuando vamos a pasar por una situación desconocida, en la que no sabemos lo que nos espera, sentimos miedo.

Escuchamos hablar a otras mujeres de dolor durante el parto, pero ninguna dice que es lo que duele exactamente, para una son las contracciones, para otras la fase del expulsivo del bebé, otras sienten dolor en los momentos de soledad o del trato que están recibiendo, etc.

La realidad es que el dolor durante el parto, no es solamente un dolor físico, sino un dolor que nos pone en contacto con heridas emocionales que cargamos a lo largo de nuestra vida. En muchos casos, heridas de nuestro propio nacimiento, que han quedado guardadas y olvidadas en el subconsciente.
Por eso, cuando escuchamos hablar de dolor, de forma inconsciente, nos ponemos en alerta, porque no sabemos lo que viene de camino. De esta forma se juntan dos miedos: al dolor y a lo desconocido.
¿Que función tiene el dolor en el parto?

Como doula, una de las tareas más importantes, es mediante información basada en evidencias científicas, ayudar a la mujer a desmitificar muchos de los tópicos y creencias que existe en relación al dolor durante el parto. Claro que no podemos decir a la mujer que no va a sentir dolor, porque no lo sabemos, no depende de nosotras. Aunque si podemos decir que existen técnicas no farmacológicas para el alivio del dolor durante el parto.

Cuando la mujer durante el embarazo recibe información, apoyo y realiza un trabajo de acompañamiento emocional que le permita comprender mejor la naturaleza sabia de su cuerpo, porqué el miedo surge y como combatirlo; la mujer suele tener menos dolores, porque los miedos están menos agudizados.

La mujer comprende que sino tiene miedo al dolor, este puede ser un aliado en el trabajo de parto, ya que, la naturaleza es sabia y el dolor durante las contacciones sirve para sentir, sentir nuestro cuerpo y como está evolucionando el parto.

Sabemos que es un dolor que no está asociado a una anomalia o a que algo no está yendo bien el cuerpo, sino que nuestro cuerpo se está transformando y el útero “abriendo” para permitir que nuestro hijo nazca.

El miedo a lo desconocido atenua cuando la mujer sabe que el parto, está asociado a la llegada de su hijo, que con tanto amor espera. Pero también está asociado a un momento de renacimiento de la mujer. Muere la mujer-hija, depediente e insegura, con miedo a mostrar su verdadera esencia en muchas situaciones; para dar lugar al nacimiento de una mujer renovada, una mujer con confianza, segura de si misma; a una madre con su instinto agudizado, empoderada.

Cuando una mujer durante el embarazo ha sido acompanhada, se há liberado de las creencias y há tenido un parto respetado, en el que se há sentido en cada momento,  su vida cambia. Ya que no solo ha parido un hijo, sino que “há parido” miedos y patrones emocionales que cargaba de su historia, de su niñez, de su etapa adulta que ya no tenía sentido que estuviesen en su vida.
Muchas veces la mujer hace todo esto entrando en contacto con el dolor de una forma positiva, sin asociarlo a sufrimiento.

El parto hace que la mujer viaje en su historia, curse heridas de su historia y de la bienvenida a una mujer que se conoce más en profundidad, que ha aprendido a sentir y a comunicarse con su cuerpo.
 Porque cuando la mujer aprende a comunicarse con el cuerpo, a sentirlo durante el embarazo, el dolor durante el parto disminuye, porque la mujer confía, no tiene niveles de ansiedad elevados, entonces surge un balance entre la adrenalina y la oxitocina.

La adrenalina es generada en momentos de tensión, miedo, dolor, e inhibe la presencia de la oxitocina, la llamada hormona del amor. Si la mujer está ansiosa, se siente insegura, com miedo, el dolor aumenta porque los niveles de adrenalina han aumentado también.  Mientras que la mujer que no tienen tantas creencias impuestas por experiencias ajenas, confia en su cuerpo y se siente segura, genera oxitocina, que le ayuda a no sentir de forma tan intensa el dolor. De forma inconsciente, su cuerpo ha assimilado que no necesita un grado de dolor elevado para tener conciencia de su cuerpo y de las diferentes fases por las que pasa durante el parto.

Quebrar todos estos conceptos existentes en relación al dolor, hace que la mujer se sienta más segura, confie más en ella, en su intuición, en su cuerpo y también en su bebé; ya que el parto es cosa de ambos. De esta forma el parto es vivido de una forma diferente.
Existe parto sin dolor?

Cada vez empezamos a escuchar más mujeres que dicen que su parto para ellas no ha sido doloroso, que han disfrutado del parto o que han sentido placer o incluso que han tenido orgasmos durante el parto.

 Cuando la mujer confia en ella, se conoce y está habituada a sentir su cuerpo, comprende que el dolor del parto le va a traer un “placer” inmediato que es poder disfrutar teniendo su hijo en brazos, han sido informadas, han realizado trabajo emocional y refuerzo positivo. Consiguen entregarse al parto y sentirlo de una forma diferente, en el que la línea entre el dolor y la satisfacción es muy ténue.

    Cuando el miedo surja durante el embarazo, aliate a él, para comprender porqué tienes miedo, de qué tienes miedo exactamente, ya que muchas mujeres sienten miedo pero no saben realmente de qué. Infórmate, entra en contacto con tu cuerpo, confía en él, en su sabiduría femenina y en tus capacidades para parir, verás como el parto puede ser una experiencia transformadora.



Doula, Educadora Perinatal y Terapeuta Holística
Centro.medicina.holistica2013@gmail.com

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