Consecuencias de las fijaciones en fase la Oral y Anal




Mucho hemos hablado sobre el momento de la retirada del pañal, sobre si el chupete es algo que a partir del año deberíamos eliminar de la vida del niño. Según los dentistas así es, a partir del año el chupete es un objeto que tendría que desaparecer  ya que estropea la mordida y crea futuros problemas en los niños.
Algo parecido nos pasa con el pañal, cuando se acerca el momento de los 3 años, en el que los niños empiezan muchas veces la escolarización voluntaria, muchos colegios tienen como requisito que los niños entren sin pañal o estén en el camino para dejarlo, muchas veces apremiando a los padres que pasan el verano anterior “entrenando” al niño para que al llegar septiembre haya dicho adiós.
Sabemos que existen diferentes métodos que pululan por la red como si fueran la panacea que prometen resultados inmediatos. Como el método Fellom que nos vende 3 días de entrenamiento y después un paraíso sin pañales nunca más. Alguno de sus pasos de instrucción casi militar son:

*Planifica tiempo libre y piensa que pasarás los tres días de un fin de semana largo dedicada a enseñarlo a ir al baño. Cancela actividades habituales del fin de semana y asegúrate de que tu compañero o compañera en esta tarea estará contigo todo el tiempo, al menos durante los primeros dos días.


*Invéntate un "baile del orinal" junto con tu compañero en esta tarea de eliminar pañales. El objetivo es celebrar los éxitos de tu hijo y darle un incentivo para continuar, así que el baile puede ser cualquier cosa que demuestre tu felicidad, con música y todo, o lo que a ti te guste.

*De dos a cinco semanas antes del fin de semana en que le retirarás los pañales a tu hijo, comienza a educarlo acerca de cómo usar el orinal. Cuando tú, tu compañero o cualquier otro miembro de la familia tengan que usar el baño, lleven con ustedes al niño para que pueda observar cómo se bajan los pantalones y la ropa interior, cómo se sientan en el inodoro, hacen sus necesidades, tiran de la cadena y se lavan las manos. Incluso puedes hacer que tu compañero entre con ustedes al baño y te haga el baile del orinal a ti después de que hayas usado el inodoro

* Si tu hijo tiene un escape, no le digas "no pasa nada". En lugar de eso, dile en un tono ligeramente desaprobador: "El pipí/la caca va en el orinal", y ayúdale a limpiarlo poniendo tu mano sobre la suya. Pero no le grites ni le hagas sentirse avergonzado por tener escapes. Ten en cuenta que ocurrirán.

(extraído de Bebés y más)

Supongo que todxs vemos los fallos que tiene éste método, la insistencia, los premios, la celebración de los éxitos, el centrar durante esos tres días toda la atención sobre ese aspecto de la vida de tu hij@. Las contradicciones cuando nos aconsejan hablar en un tono “ligeramente desaprobador” pero luego nos dicen que no le hagamos sentir avergonzado.
Voy a intentar llevar éste tema un poco más allá y contaros qué es lo que pasa durante estas fases y en qué puede influir una actitud demasiado rígida o laxa al pasar por ellas. Vamos a profundizar en la psicología para que veamos qué consecuencias puede tener.

Empecemos por la fase oral:

La primera etapa del desarrollo psicosexual es la fase oral, la cual dura desde el comienzo de la vida hasta el primer año. Durante la misma, el foco de la satisfacción está en la boca y el placer se obtiene por los cuidados, pero también a través de la exploración del entorno (los pequeños tienden a llevarse objetos nuevos a la boca).
¿Qué pasa durante esta época? Que se insiste en que el chupete o el destete se lleven a cabo por alguna creencia absurda y esto puede llevar a momentos traumáticos para los pequeños.
La experiencia clave en esta fase es el destete, durante el cual el niño pierde mucho del contacto íntimo con su madre y esto da lugar al primer sentimiento de pérdida.
En ésta época el Yo está en formación, el niño reconoce que su cuerpo se diferencia del mundo exterior. 
Por ejemplo, comenzará a darse cuenta que uno siente dolor solamente cuando éste se aplica al propio cuerpo. También, el infante gradualmente se da cuenta de que la satisfacción no es inmediata y que tiene que producir determinados comportamientos para iniciar acciones que conduzcan a esa satisfacción.

En esta etapa, la satisfacción de las necesidades conduce a la formación de la independencia y la confianza. Por otro lado, la fijación puede llevar a la pasividad, credulidad, inmadurez y un optimismo no realista, y también la formación de una personalidad fácil de manipular debido a la formación inadecuada del yo. Esto puede ser el resultado tanto de la excesiva como de la insuficiente satisfacción. En el caso de demasiada satisfacción, el niño no aprende que no todo está bajo su control y que la satisfacción no siempre es inmediata (los cuales son resultado del destete), dando lugar a una personalidad inmadura. Por otro lado, las necesidades del niño pueden ser satisfechas insuficientemente, y debido a ello el niño se vuelve pasivo porque aprende que de todas formas, lleve a cabo la conducta o no, la satisfacción no sobrevendrá.

Es lo mismo que observamos en los métodos de entrenamiento para el sueño que proponen Estivill o Ferber. En ellos se insiste en negar la atención al llanto del niño y prometen que en poco tiempo este llanto cesará y el niño no molestará más. Lo que nunca comentan es el daño que causa el cortisol generado en esos episodios de llanto inconsolable en el cerebro del pequeño. Daño neuronal, personalidad miedosa, baja autoestima, poca confianza en sí mismos.
Muchas veces he asistido horrorizada a conversaciones entre madres en las que se enseñan los trucos más horribles para hacer que nuestro hijo deje el chupete, pero el que peor recuerdo era una madre que me contaba cómo había cosido hilos negros a la tetina para que el niño pensara que tenía gusanos… horrible.

Fase anal:

En la etapa anal del desarrollo psicosexual, el foco de la energía pulsional (zona erógena) mueve desde el tracto digestivo superior al final inferior y el ano. Esta fase dura desde aproximadamente el 15º mes hasta el tercer año de vida. Durante la misma la formación del Yo continúa.
La experiencia más importante durante esta etapa es el entrenamiento en la higiene personal. Éste ocurre alrededor de los dos años (pueden haber diferencias con respecto a la edad según la sociedad que corresponda), y da como resultado un conflicto entre el Ello, que demanda satisfacción inmediata de las pulsiones que involucran la evacuación y las actividades relacionadas con ella (como el manipular las heces) y las demandas de los padres. La resolución de este conflicto puede ser gradual y no traumático, o intenso y tormentoso, dependiendo de los métodos que los padres usen para manejar la situación. La solución ideal vendría si el niño trata de regularse y los padres son moderados, para que el niño pueda aprender la importancia de la limpieza y el orden gradualmente, los cuales dan lugar a una persona adulta controlada. Si los padres ponen demasiado énfasis en la higiene personal mientras el niño decide acomodarse a ésta, se puede dar lugar al desarrollo de un comportamiento compulsivo, extendiéndose a lo concerniente con el orden y la pulcritud.

La adquisición del control voluntario de la micción es un fenómeno complejo que requiere la maduración del Sistema Nervioso Central. La continencia urinaria comprende una serie de habilidades adquiridas secuencialmente:
·         Conciencia de la necesidad de orinar
·         Inicio voluntario de la micción y retraso de la misma
·         Inhibición de la micción automática durante el sueño.
Un niño podrá poner a voluntad de controlar el acto de micción de la orina, o de defecación de heces, cuando su organismo puede hacerlo; es decir, cuando ha madurado. 
Si su sistema no está preparado para hacer algo, por mucho que queramos que el niño las realice no podrá. Pero, si su organismo está preparado para controlar a voluntad, se puede someter a un aprendizaje del control de esfínteres que le llevará a la obtención de unos hábitos. 
·         Controlar esfínteres no es solo una cuestión orgánica, que se acabará logrando en un momento u otro. Controlar esfínteres tiene unas consecuencias psicológicas, es un aprendizaje importantísimo para el niño y no debiéramos restarle importancia.

Cuando un niño se hace pipí encima durante ésta fase de aprendizaje y ocurre algo de esto:
Consecuencias  de hacerse pis:
·         Recibir regañinas de sus padres lo que hace que el niño experimente más ansiedad y sea más difícil el control voluntario.
·         Darse cuenta de que el resto de los niños ya no llevan pañal o no se hacen pis por las noches. Esto hace que se sienta diferente e inseguro y creará una imagen negativa de sí mismo.
·         Restricción de actividades como ir a una guardería donde no está permitido que un niño no controle esfínteres, ir a dormir a casa de un amigo o familiar, ir a una excursión.

Todas estas consecuencias se unen a la tensión que genera en los padres y el control del pis se convierte en un problema familiar que puede dar lugar a un empeoramiento de las relaciones familiares, reducción de contactos positivos entre padres e hijo, baja autoestima, aislamiento, y aparición de otras conductas no deseadas: falta de interés en el colegio, timidez, problemas para relacionarse con los demás niños, falta de autonomía en otros aspectos en la vida del niño como el aseo personal, problemas con las comidas, etc.

Por tanto, debemos dejar de pensar que quitar el pañal, quitar el chupete o el destete forzado por pediatras, familiares o momentos de la vida familiar, no solo son hechos aislados que deben llevarse a cabo en un momento concreto y de manera mecanizada, sino que van a ser hitos que marquen aspectos de su futura personalidad que nosotros no podemos llegar ni a imaginar.


Por tanto, vamos a ver cómo sería una retirada del pañal de manera respetuosa:
1.       Olvídate de la estación del año en la que estamos. Da lo mismo que sea verano o invierno, si tu hijo te lo pide, es el momento y si no lo hace, no debes obligarlo.
2.      No hay una edad fija estipulada en la que haya que dejarlo
3.      Si el niño está más tiempo del que se supone que tiene que estar con el pañal puesto, no le va a crear ningún trauma, lo que sí lo hará, será que lo obliguemos a quitárselo antes de tiempo cuando aún no esté preparado y tenga escapes.
4.      Olvida los sistemas perfectos, cada niño es un mundo, unos quieren ir directamente al wáter, otros no lo soportan y quieren usar empapadores y otros simplemente quieren olvidarse de los pañales definitivamente


Y cómo dice Carlos González: “Haga usted lo que haga, si lo hace todo mal, lo hace todo bien o incluso no hace nada de nada, su hijo va a aprender igual. La pregunta es ¿Qué puedo hacer para que mi hijo no sufra mientras lleva a cabo este aprendizaje?”

Información: Apuntes de psiquiatría, http://psicologosoviedo.com/problemas-que-tratamos/adolescentes/panales, Carlos Gonzlez, Rosa Jové. 

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