Recomendaciones para la alimentación en la primera infancia (De 0 a 3 años) TRADUCCIÓN CASTELLANO


El proceso de aprendizaje de hábitos alimentarios es especialmente importante durante los primeros años de vida ya que, Además de facilitar un buen estado nutricional y un crecimiento óptimo, puede ayudar a consolidar la adquisición de hábitos saludables para a la edad adulta.
Cada etapa de la vida tiene sus peculiaridades y necesidades a las que hay que ir adaptando la alimentación. La infancia se caracteriza por ser la etapa donde hay un mayor crecimiento físico y desarrollo psicomotor. 
Esto significa que la alimentación no solo debe proporcionar energía para mantener las funciones vitales, sino que debe cubrir unas necesidades mayores relacionadas con el crecimiento y la maduración. Las necesidades energéticas y nutricionales son cubiertas por la lactancia materna exclusiva (o, en caso de que no sea posible, por la leche adaptada) hasta los 6 meses, y a partir de entonces hay que ir incorporando nuevos alimentos de forma progresiva y en las cantidades adecuadas, adaptándose también al desarrollo psicomotor y al interés del niño.


En este periodo es importante favorecer las condiciones que permitan la adquisición progresiva de unos hábitos alimentarios saludables y una buena relación con la comida.
Es por ello que esta Guía, fruto de la revisión bibliográfica más reciente y del trabajo y consenso de diferentes profesionales de la pediatría, la pedagogía, la nutrición y la dietética, pretende ser un instrumento útil de información y de asesoramiento tanto para los profesionales los centros de atención primaria que ofrecen consejo alimentario como para las familias y las personas responsables de guarderías, con el objetivo de mejorar la calidad de la alimentación de los niños y su desarrollo.

El niño, desde que es bebé hasta que tiene 3 años de edad, aprende a mamar, probar, masticar, tragar y manipular alimentos, y también a descubrir diferentes olores, sabores y texturas, con el fin que se incorpore, poco a poco, a la alimentación familiar. La educación de la conducta alimentaria en esta franja de edad tiene el objetivo de conseguir, además de un buen estado nutricional, el aprendizaje de hábitos alimentarios saludables. 
Los diferentes entornos donde come el niño (en casa, en casa de los abuelos, a las guarderías, etc.) deben ser el marco idóneo para transmitir una serie de hábitos, como son la utilización los cubiertos, los hábitos higiénicos básicos y un comportamiento en la mesa adecuado.

La alimentación facilita espacios privilegiados para la comunicación, ya que permite el contacto físico, visual y auditivo con la madre, el padre o la figura de apego. Las comidas deben ser, pues, espacios de contacto, de relación y de afecto. Hay que potenciarlos para convertirlos en espacios donde estrechar nuestros vínculos.
No se puede olvidar que los ritmos de los niños son más lentos que los de los adultos, por lo tanto, para que se genere una buena relación en torno a la comida, la paciencia y el tiempo que se dedican son imprescindibles.

Las comidas son momentos idóneos para la comunicación y el intercambio, para escuchar lo  que dice o expresa el niño de manera no verbal, y para respetar sus decisiones (no quiere comer más, quiere ir más despacio...). A medida que la criatura vaya creciendo tendrá más capacidades y podrá ir experimentando con la comida. Es importante que la actitud del adulto en esta exploración sea de confianza y aliento.
La leche materna es el mejor alimento para el bebé y favorece que el vínculo afectivo entre madre y niño sea ​​más precoz. Tanto la Organización Mundial de la Salud (OMS), como el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF), la Academia Americana de Pediatría y la Asociación Española de Pediatría recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida del niño. 
A partir de ese momento, y manteniendo la lactancia materna hasta los 2 años de edad o más, o bien hasta que madre y niño lo decidan, será necesario añadir gradualmente nuevos alimentos para facilitar unos niveles de desarrollo y de salud adecuados. De hecho, en Además de los beneficios para el bebé (protección frente de infecciones y alergias, reducción del riesgo de muerte súbita, etc.), la lactancia materna también tiene ventajas para la madre (la ayuda en la recuperación física después del parto, reduce el riesgo de padecer cáncer de mama y de ovario, y también de tener anemia y osteoporosis, entre otras patologías). En caso de que no sea ​​posible la lactancia materna se puede optar por amamantar con leche adaptada.

El proceso de diversificación alimentaria, que idealmente debe iniciarse a los 6 meses (y nunca antes de los 4 meses), es el periodo en el que de una manera progresiva se van incorporando diferentes alimentos a la alimentación del lactante. El equipo de pediatría asesora la familia en este proceso, que puede variar según la edad del lactante, su desarrollo psicomotor y el interés que demuestre para probar nuevos sabores y texturas. La incorporación de nuevos alimentos debería hacer de una manera progresiva, lenta y en pequeñas cantidades, respetando un intervalo de algunos días (entre 3 y 5 días, por ejemplo) para cada nuevo alimento y observando cómo se tolera. Los niños van adquiriendo destrezas manuales para alimentarse solos, beber de un vaso o una taza cogidos con las dos manos y comer lo mismo que el resto de la familia, con algunas pequeñas adaptaciones, como, por ejemplo, cortar los alimentos en pequeñas porciones y permitir que cojan el comer con los dedos, el pinchen con el tenedor o se le coman con la cuchara. Hay que evitar los alimentos que, por su consistencia y / o forma, puedan causar atragantamientos. En la página 12 se muestra el calendario orientativo de incorporación de nuevos alimentos.
Es conveniente tener en cuenta que un ambiente relajado y cómodo durante las comidas, en el que se eviten distracciones como la televisión y los teléfonos, facilita las buenas prácticas alimentarias y da la oportunidad de interacción social y de desarrollo cognitivo.
Es preferible tener una actitud receptiva y tolerante ante el posible rechazo de la comida por parte del niño, ya que un acompañamiento respetuoso y sin confrontación garantiza que estos episodios sean transitorios. Realizar las comidas en familia y el hecho de disponer del tiempo suficiente y sin interrupciones también son importantes para garantizar que las comidas sean agradables y la ingesta adecuada

La preocupación por el niño que no come es frecuente entre los padres y las madres. No obstante, la problemática de la inapetencia es, a menudo, un problema de equilibrio entre lo que un niño come y el que su familia (madre, padre, abuelos...) espera que coma. Los progenitores son los responsables de adquirir los alimentos que consumirá el niño, y de decidir también cuándo, cómo y dónde se comerán, pero es el niño en definitiva quien decide si quiere o no quiere comer y qué cantidad, ya que es capaz de autorregular la su ingesta en función de sus necesidades (Excepto en situaciones de enfermedad, donde serán convenientes las recomendaciones específicas del equipo de pediatría). Algunas tendencias habituales de los progenitores de forzar a los niños a comer y restringir el acceso a determinados alimentos no son recomendables, porque, por una parte, pueden facilitar la sobrealimentación y posibles aversiones y, por otro, generar un interés excesivo en alimentos prohibidos.

Hay que tener presente que no todos los niños comen la misma cantidad de alimento, y por tanto, no es bueno compararlos entre ellos. Cada niño o niña tiene unas necesidades diferentes que, además, varían a lo largo del tiempo. Por ejemplo, muchos niños, hacia el año, comen la misma cantidad o menos que cuando tenían 9 meses, dado que el crecimiento durante el segundo año de vida es menor que en el primer año, período en que los bebés crecen más rápidamente que en ninguna otra época de su vida.
Así, pues, como que son realmente pocas las situaciones en que el niño no come y queda comprometida la salud -caso en que es necesaria la supervisión del equipo de pediatría la mejor manera de proporcionarle la cantidad de alimento que necesita es respetando su sensación de hambre.

La alimentación adecuada del niño a partir del año de edad y hasta los 3 años se basará en una propuesta alimentaria variada, suficiente, equilibrada e individualizada, de acuerdo con la constitución del niño y las indicaciones pediátricas, para asegurar su un crecimiento y desarrollo óptimos.

RECOMENDACIONES ALIMENTÁRIAS DE 0-3 AÑOS

En la elaboración de las comidas es importante tener en cuenta tanto aspectos nutricionales (número de grupos de alimentos, frecuencia de uso de los diferentes alimentos, digestibilidad, etc.) como aspectos sensoriales (olores, colores, texturas, sabores...), y proponer la utilización de técnicas culinarias variadas.



En este sentido, hay que:

* Proporcionar una comida de calidad, tanto desde el punto de vista nutricional como desde criterios higiénicos, sensoriales y educativos.
* Promover hábitos higiénicos, alimentarios y de comportamiento adecuado, así como también los aspectos sociales y de convivencia de las comidas.
* Potenciar la variedad y la identidad gastronómica de la zona, incorporando alimentos de temporada, locales y de proximidad.
* Fomentar la identificación, el descubrimiento y la aceptación progresiva de los diferentes alimentos y platos, educando al niño en el placer de comer con moderación. aspectos generales
* El calendario de incorporación de nuevos alimentos

Es siempre una información orientativa. La comunicación entre la familia y el equipo de pediatría puede ajustar las edades de incorporación de nuevos alimentos, dependiendo del desarrollo y las características del bebé.

* En los alimentos para lactantes y niños no se ha de añadir azúcar, miel ni edulcorantes.
* Es conveniente evitar la sal en la preparación de los comidas, así como ofrecer alimentos muy salados (verduras en vinagre y determinadas conservas, carnes saladas y embutidos, cubitos de caldo y sopas en polvo). En general, evitar o reducir la sal en la preparación los platos es beneficioso para toda la familia. En cualquier caso, si se utiliza sal, debe ser yodada.
* Para minimizar la pérdida de nutrientes en la cocción de verduras y hortalizas se recomienda cocer al vapor o hervir con una cantidad mínima de agua, así como procurar que la cocción sea rápida tapando el recipiente.
* Según la evidencia científica actual, no hay una edad o un momento determinados en que sea mejor incorporar los alimentos con gluten. se pueden ofrecer, como el resto de alimentos, a partir de los 6 meses.
* Se puede ofrecer el pan, la pasta y el arroz integrales, ya que son más ricos en nutrientes y fibras

CUADRO INTRODUCCIÓN ALIMENTOS (ORIENTATIVO A PARTIR DE LOS 6 MESES)

Alimentos

Edad de incorporación y duración aproximada 0-6 meses:Leche materna

6-12 meses: Leche adaptada (en niños que no toman leche materna) Cereales -pan, arroz, pasta, etc.- (con o sin gluten), frutas, hortalizas 1, legumbres, huevos, carne 2 y pescado 3, aceite de oliva, frutos secos aplastadas o molidas. Se pueden ofrecer pequeñas cantidades de yogur y queso tierno a partir de los 9-10 meses.
12 – 24 meses: Leche entera *, yogur y queso tierno (en mayor cantidad) * en caso de que el niño no tome pecho
≥ 3 años: Sólidos con riesgo de atragantamiento (frutas secas enteras, palomitas, granos de uva enteros, manzana o zanahoria cruda)

Alimentos superfluos (azúcares, miel 4, mermeladas, cacao y chocolate, flanes y postres lácteos, galletas, bollería, embutidos y charcutería) Como más tarde y en menos cantidad mejor (Siempre a partir de los 12 meses)

1 Hortalizas: hay que evitar las espinacas y las acelgas antes de los 12 meses (y si se dan, que no supongan más del 20% del contenido total del plato) por su contenido en nitratos. A partir del año y hasta los 3 años, es necesario que estas hortalizas no supongan más de una ración al día. Si el niño padece una infección bacteriana gastrointestinal, se han de evitar estas dos hortalizas. Las espinacas y las acelgas cocinados (Enteros o en puré), como el resto de alimentos, se conservarán en la nevera, o en el congelador si no e s consumen el mismo día.
2 Carne: los niños menores de 6 años no deberían consumir carne procedente de animales cazados con munición de plomo porque causa daños neuronales.
3 Pescado: por su contenido en mercurio, en niños menores de 3 años, hay que evitar el consumo de pez espada, emperador, cazón, tintorera y atún (en niños de 3 a 12 años, limitarlo a 50 g / semana o 100 g / 2 semanas y no consumir ningún otro de la misma categoría la misma semana). Además, debido a la presencia de cadmio, los niños deben evitar el consumo habitual de cabezas de gambas, los Langostinos y cigalas o el cuerpo de crustáceos similares al cangrejo.
4 Se recomienda evitar la miel en niños menores de 12 meses por riesgo de intoxicación alimentaria por botulismo

* Mientras el bebé sólo toma leche materna (o adaptada) a demanda no necesita beber agua. A partir del sexto mes, sí se recomienda ofrecer agua al niño y que este en beba según su sensación de sed. Durante la infancia, el agua debe ser la bebida principal (los zumos ylas otras bebidas azucaradas sólo deberían tomar de manera esporádica).

* La leche de vaca no debe ofrecerse antes de los 12 meses.

* En la merienda y / o desayuno de media mañana, hay que los alimentos y las preparaciones se adecuen a la edad del niño, y se dé preferencia a la fruta fresca, el yogur natural y el pan (pan con aceite, pan con tomate y aceite, bocadillos pequeños de queso, etc.), junto con el agua.

* Es aconsejable incorporar preparaciones diferentes los triturados. Ofrecer los alimentos enteros (O en trocitos, según el tipo de alimento) permite que el niño pueda comer de forma autónoma y que goce de los diferentes sabores, texturas, olores y colores de los alimentos (esta práctica se denomina alimentación dirigida por el niño, alimentación con sólidos o, en inglés, baby-led weaning).

* La diversidad de costumbres, contextos culturales y creencias se manifiestan también, a menudo, en la comida.

La mayoría de religiones disponen de prescripciones alimentarias, aunque estas no implican ninguna consideración nutricional de interés especial. En el caso de la alimentación vegetariana, que excluye carne y pescado pero incluye huevos y / o productos lácteos, y la vegana, que excluye carne, pescado, huevos y productos lácteos, bien planeadas y suplementadas cuando es necesario y de manera adecuada, pueden satisfacer las necesidades de niños y adolescentes.
Si no se plantean con cuidado y conocimiento pueden suponer un riesgo de deficiencias nutricionales y energéticas, especialmente en el caso de las dietas más restrictivas, como las veganas.

Por este motivo, en estos casos es conveniente consultar a un profesional de la salud experto en alimentación vegetariana. Las alimentaciones extremadamente restrictivas como la macrobiótica, la frugívora o crudívora han asociado a un deterioro en el crecimiento y, por tanto, no pueden ser recomendadas para niños. en el período de incorporación de alimentos ricos en proteína, como la carne o el pescado, los niños vegetarianos pueden tomar -además de huevo, yogures y queso fresco o tierno, legumbres y frutos secos triturada- tofu (requesón de soja), bebida de soja fermentada (Yogur de soja), otros preparados a base de soja y seitán (gluten de trigo), entre otros. Todas las personas vegetarianas deben tomar suplementos de vitamina B12 de forma regular, y también los niños vegetarianos una vez terminado el período de lactancia materna.

Cuando el niño realice alguna comida en la guardería, es recomendable:

* Facilitar a las familias las programaciones alimentarias como mínimo de 3 semanas, que luego se pueden ir repitiendo con pequeñas variaciones correspondientes a la adaptación con alimentos de temporada, con diferentes tipos de preparaciones (más frías o calientes en función de la época del año), en las fiestas y celebraciones, etc., así como la evolución en la incorporación de nuevos alimentos.

 * Especificar el tipo de preparación y los ingredientes que componen el puré, el plato de verdura, de ensalada, de arroz, de pasta, etc.

 * Especificar el tipo de carne y de pescado, a fin de evitar que se repitan demasiado a menudo las mismas variedades.

* Que los menús ofrecidos por la guardería se puedan adecuarse a los posibles trastornos o las enfermedades más frecuentes de los niños (intolerancias, diabetes, alergias ...). En este sentido, y por la corta edad de los niños, es conveniente seguir las indicaciones del equipo de pediatría correspondiente.

PARTICULARIDADES SEGÚN EDAD

0 a 6 meses

La leche materna de forma exclusiva es el alimento recomendado para los 6 primeros meses de vida, y posteriormente, complementada con la incorporación de nuevos alimentos. Es necesario que la madre que amamanta tome un suplemento con 200 microgramos de yodo al día, para prevenir que el niño sufra los trastornos por déficit de yodo. En caso de que no sea posible la lactancia materna, se puede optar por una leche adaptada, complementada con la incorporación progresiva de nuevos alimentos a partir de los 6 meses.
El hecho de que la madre se reincorpore a su puesto de trabajo o bien el niño vaya a la guardería no debe suponer el abandono de la lactancia materna. Es importante que la madre que quiera seguir dando el pecho pueda disponer del tiempo y de un espacio tranquilo donde hacerlo, ya sea en el lugar de trabajo, en la misma aula o en otro espacio en la escuela, con cuidado de que esto se haga con el máximo respeto, tanto para los ritmos individuales propios como para los del grupo. Si la madre no se puede desplazar en la guardería para dar el pecho el niño, la leche materna se puede extraer en casa previamente, de forma manual o con la ayuda de un sacaleches, y el personal de la guardería la puede almacenar y administrar.

6 a 12 meses

La leche materna o, en el caso de que no sea posible, la leche adaptada, cubre todas las necesidades nutricionales del niño hasta los 6 meses. A partir de esta edad, la leche debe seguir siendo la principal fuente nutritiva durante el primer año de vida del niño, con la incorporación y complementación de otros alimentos necesarios que hay que introducir para garantizar una salud, un crecimiento y un desarrollo óptimos.
Es recomendable continuar con la lactancia materna a demanda hasta los 2 años de edad o más, o hasta que madre e hijo lo deseen, y poco a poco estructurando los horarios para que el niño adapte a las comidas familiares. En el caso de niños alimentados con leche adaptada, a partir de los 6 meses de edad se recomienda ofrecerles unos 280-500 ml / día de leche, respetando la sensación de hambre y saciedad que manifiesten.
Es recomendable (según el ritmo de dentición y el interés del niño por la comida) aplastar los alimentos en lugar de triturarlos u ofrecer algunos de cortados en trocitos.
Hay que evitar, por lo menos hasta los 3 años de edad, los sólidos que pueden suponer un riesgo de atragantamiento, como por ejemplo las frutas secas enteras (se pueden ofrecer trituradas), las palomitas, los granos de uva enteros, la zanahoria o la manzana entera o en trozos grandes, etc.

Las comidas para niños de 6 a 12 meses pueden incluir los siguientes alimentos:

* Hortalizas 1: zanahoria, cebolla, judía verde, calabacín, calabaza, puerro, tomate, etc.

* Farináceos: arroz, pasta pequeña, pan, gachas de cereales sin azúcar, sémola de maíz, patata, legumbres bien cocidos, etc.

* 20-30 g de carn2 / día o bien 30-40 g / día de peix3 blanco (magro) o azul (graso) sin espinas o bien 1 unidad de huevo pequeño / día.

* Frutas: plátano, pera, melocotón, manzana, mandarina, fresa, sandía, melón, etc.

* Aceite de oliva virgen extra.

Es recomendable que los niños compartan comidas con la familia, y que disfruten de los mismos alimentos y preparaciones (con pequeñas adaptaciones según convenga).

En el caso de las frutas, verduras, hortalizas, legumbres, pasta, arroz, pan, etc., es necesario que las cantidades que se ofrezcan adapten a la sensación de hambre que manifiesta del niño. En cambio, en cuanto a los alimentos que configuran el segundo plato (carne, pescado y huevos), es importante limitar las cantidades a las necesidades nutricionales de los niños, ya que en nuestro entorno se consumen en exceso, lo que se asocia a un mayor riesgo de desarrollar obesidad infantil.

La tabla siguiente (página 17) de medidas puede ser de utilidad a la hora de calcular la cantidad de carne, pescado y huevos que se puede ofrecer a los niños:

1 Por su contenido en nitratos, se debe evitar incluir espinacas y acelgas antes los 12 meses (y si se hace, que no supongan más del 20% del contenido total del plato).
2 La carne debe ser preferentemente blanca (pollo, pavo, conejo). Los niños no deberían consumir carne procedente de animales cazados con munición de plomo.
3 Por su contenido en mercurio, en niños menores de 3 años, se debe evitar el consumo de pez espada, emperador, cazón, tintorera y atún. Además, debido de la presencia de cadmio, los niños deben evitar el consumo habitual de cabezas de gambas, langostinos y cigalas o el cuerpo de crustáceos parecidos al cráneo

GRAMAJE RECOMENDADO PARA CARNE, PECES Y HUEVO (en mi opinión éste cuadro debería ser orientativo o directamente sobra, cada niño comerá la cantidad que necesite)

Alimento         Gramaje habitual        Cantidad para 6 a 12 meses * Cantidades 12 meses a 3años
1 corte de carne de cerdo ternera 80 g  20-30 g(1/3 de corte de lomo)   40-50 g(1/2 de corte de lomo)
1 pechuga de pollo 150-200 g 20-30 g (1/6 de pechuga de pollo) 40-50 g (1/3 de pechuga de pollo)
1 filete de merluza 125-175 g 30-40 g (1/4 de filete de merluza) 60-70 g (1/2 filete de merluza)
1 rodaja de merluza 60-100 g 30-40 g (1/2 rodaja de merluza) 60-70 g (1 rodaja pequeña o ½ grande)
1 huevo
Unidad pequeña (S): menos de 53 g
Unidad media (M): de 53 a 63 g
                                                            1 unidad pequeña (S) 1 unidad mediana (M) - grande (L)
Unidad grande (L): de 63 a 73 g

* No es conveniente incluir la cantidad de carne (20-30 g / 40-50 g) o de pescado (30-40 g / 60-70 g) indicada en más de una comida al día. Si se quiere incluir carne o pescado en el almuerzo y la cena, habría fraccionar las cantidades

12 MESES A 3 AÑOS

A partir del año, se puede incorporar la leche entera de vaca, en el caso de que el niño no tome leche materna.
Es recomendable ir diversificando las técnicas y preparaciones culinarias: el hervido, la plancha, el guisado, el estofado, el vapor, el asado, el horno, la fritura, etc.

La tabla anterior puede ser de utilidad a la hora de calcular la cantidad de carne y pescado que se puede ofrecer a los niños a partir de los 12 meses.

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