EL RUIDO BLANCO Y… ¿FELICES SUEÑOS?, por Mónica Ruiz



Podemos encontrar varias definiciones de ruido blanco:

- “1ª definición: El ruido blanco se define como ruido aleatorio que contiene energía constante a cada frecuencia o más preciso una distribución uniforme de la energía sobre el espectro de frecuencias. El ruido que se oye en un radio FM cuando se sintoniza fuera de una estación emisora es aproximadamente ruido blanco.
- 2ª definición: El ruido blanco se caracteriza por el hecho de que su valor en dos momentos cualesquiera no es correlativo. Esto motiva a este ruido a tener una potencia de densidad de espectro plana (en potencia de señal por hertzio de ancho de banda, y su pérdida análoga a la `luz blanca' que tiene una potencia de densidad de espectro plana con respecto a la longitud de onda.”


Producen ruido blanco:
- Muchos electrodomésticos cuando están funcionando, por ejemplo el de la lavadora mientras gira, un extractor, una aspiradora o el del secador.
- El sonido de una lluvia constante o el de las olas del mar.
- También existen muchas opciones de música relajante.


Entonces ¿Cómo puede afectar el ruido blanco a un bebé? ¿Todos los bebés perciben, sienten o reaccionan igual? 
Nuestro cerebro es el mismo ante diferentes ambientes. Los circuitos neurobiológicos también se mantienen, lo que varía son las hormonas que activan dichos circuitos.
En un ambiente seguro se movilizará la oxitocina, en un ambiente peligroso hará el clic la vasopresina y en un ambiente de amenaza vital actuará el cortisol. Estos esquemas determinarán nuestras relaciones de apego y sociales (Nils Bergman).


Ahora observemos una posible PRIMERA REACCIÓN ANTE EL RUIDO DE UNA ASPIRADORA




Y recapacitemos sobre estos TESTIMONIOS que podemos encontrar en blogs:

Testimonio 1: “Cuando mi hijo mayor tenía unos meses de vida empezó a llamarme la atención que durante sus intensas crisis de llanto, al escuchar el ruido de la campana extractora de la cocina, se calmaba inmediatamente. Nunca había oído hablar del ruido blanco (…) Y la cosa terminó ahí. La verdad es que ni investigué ni me hice ninguna pregunta trascendental al respecto. Al chiquillo le gustaba la cocina, pues estupendo, ¡a la cocina todos juntos!”

Testimonio 2: “La única manera que tengo de calmar a Pablo es encendiendo el secador de pelo
- ¿El secador de pelo? – Le dije asombrada- ¿Pero le das calorcito con él?- empecé a asustarme…
- Nooooo, sólo encenderlo y se calla. Y además he observado que también lo hace con la campana extractora”(…).

Testimonio 3: (…) “La madre estaba encantada. Afirmaba que ni Método Estivill, ni mecerle en cuello durante 3 horas para conseguir que se durmiera; que ella le ponía la ovejita con la melodía de ruido blanco…y listo, como un tronco”.


Recupero las preguntas que he lanzado anteriormente para aportar una respuesta objetiva, con sostén clínico y científico: ¿Cómo puede afectar el ruido blanco a un bebé? ¿Todos los bebés perciben, sienten o reaccionan igual?

El ruido blanco afecta al bebé como experiencia primera y novedosa. Debemos observar a cada bebé como único y con necesidades particulares. Cada bebé percibe, siente y reacciona de forma distinta; pero todos ellos disponen de los mismos comportamientos genéticamente programados desde su fecundación.

El vínculo entre madre y bebé constituye (desde un punto de vista hormonal, neurológico y afectivo) el contexto apropiado para que se manifiesten nuestros comportamientos genéticamente programados con un importante impacto sobre la Salud física, mental y emocional.

En 1953, John Bowlby planteó la Teoría del apego e investigó las secuelas que la 2ª Guerra Mundial generó en relación a la separación entre los niños y sus figuras de apego. Las alteraciones tempranas en el vínculo tienen consecuencias en nuestro desarrollo emocional, social y futuro relacional. Es decir, sí que importa cómo cuidemos y atendamos a nuestros hijos durante los períodos más críticos de su desarrollo, en especial durante el nacimiento y sus primeros 2 años de vida (Nils Bergman).

Como mamíferos y Homo Sapiens disponemos de un cerebro que responde al ambiente y la madre es el lugar dónde el bebé encontrará todo lo que necesita: calor, posición, alimentación, soporte y protección.


El cerebro del bebé se va desarrollando y activando dependiendo del contexto donde se encuentra. A partir del minuto 0 de su existencia se irá consolidando la unidad de procesamiento emocional, de la experiencia y del ritmo circadiano (vía de conexión neuronal Amígdala – Hipocampo – Córtex Prefrontal), podríamos decir que el ambiente ‘habla al cerebro’ del bebé y se activa. Pero esto sólo puede ocurrir adecuadamente en el cuerpo de la madre; porque ella es el ambiente, el medio y el contexto que su bebé necesita.
Según el Modelo del ambiente, el cerebro del bebé tiene que ‘decidir’ ¿Estoy seguro aquí? Así que ahora ubico el análisis de la aplicación del ruido blanco y sus efectos en el recién nacido.

Un bebé al que se le altera su ambiente y sus ciclos de sueño, se despertará ansioso y tendrá dificultades para mantener un sueño tranquilo. Realmente el bebé no estará dormido y no hará ciclos de sueño apropiados, por lo que no dispondrá de un adecuado desarrollo cerebral.

Las respuestas que mostrará serán:
1) Respuesta de vigilancia: Ojos bien abiertos y búsqueda de la madre con la mirada.
2) Respuesta de protección: Si percibe peligro, aparecerá el llanto para que le cojan (lo protejan).
3) Respuesta de quietud o congelación: Si el bebé percibe que el peligro está más cerca de él que de su madre, no se moverá.
4) Disociación emocional: Si la amenaza le atrapa (Ej. Ruido blanco), me ‘desconecto’.

Recordemos esta secuencia de imágenes ante una primera presentación de ruido blanco (y éste no es un bebé recién nacido o de pocos días):



1. Búsqueda ocular.
2. Puños cerrados (miedo). Ya no busca la protección de mamá y mira más allá, al vacío. Abre las manos.
3. Empieza la disociación emocional.
4. Se genera un estado de vigilancia, miedo y terror. El cerebro del bebé interpreta que nadie le va a cuidar y tiene que apañárselas solo.
Esta secuencia psiconeurobiológica es exactamente la misma que se activa cuando un bebé, sin atender a sus llantos, lo dejamos ‘dormir solo’.

¿Creéis ahora que el ruido blanco es inocuo y adecuado para los bebés? Con este artículo pretendo informar y crear conciencia para poder elegir responsablemente entre no querer o sí querer entender y hacer uso positivo de nuestra naturaleza. Yo elijo la segunda opción porque considero necesario generar oportunidades para que nuestros hijos puedan desarrollarse natural y plenamente como niños y futuros adultos. Pero ese cambio debe empezar por la conciencia del adulto que somos: padre, madre o figuras de apego.


Nada de lo que hace o no hace el bebé tiene sentido, excepto desde el punto de vista del cuerpo de la madre. El cerebro funcionará adecuadamente gracias a los procesos neuronales necesarios que la madre facilite al bebé, además de ser inicialmente la persona adulta mediadora de protección y cuidado. La madre es el lugar dónde el bebé encontrará todo lo que necesita: calor, posición, alimentación, soporte y protección.

¡Felices sueños!


Mónica Ruiz Romero 
Col.16209

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4 comentarios:

  1. Tengo una duda. Podría ocurrir un efecto similar (desconozco por estrés) cuando colocas a un bebé en una de esas hamacas que se mueven solas o incluso en el carrito? Se produciría un estado de alerta por la separación de la madre y el balanceo? Gracias!

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  2. Tengo una duda. Podría ocurrir un efecto similar (desconozco por estrés) cuando colocas a un bebé en una de esas hamacas que se mueven solas o incluso en el carrito? Se produciría un estado de alerta por la separación de la madre y el balanceo? Gracias!

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    Respuestas
    1. En este caso no hay ruido blanco. Tendrías que observar si tu bebé está inquieto o llora

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    2. En este caso no hay ruido blanco. Tendrías que observar si tu bebé está inquieto o llora

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