ECOMUJERES la nueva amenaza del patriarcado


Cristina Sen, escritora en La Vanguardia, nos ha dejado hoy una muestra maravillosa de lo que es la manipulación del sector hembrista en toda regla, y del adoctrinamiento que surte efecto entre nuestra generación de mujeres.

De la mano de Beatriz Gimeno (Quién no la conozca, puede ver éste vídeo para hacerse una idea  https://www.youtube.com/watch?v=O0NNnIyJ7PQ) diputada en la Asamblea de Madrid y militante de Podemos, activista “feminista” y colaboradora de Pikara Magazine, arremeten ahora contra lo que ellas llaman ECOMUJERES.

Cito textualmente porque no tiene desperdicio alguno:

Hay un nuevo mandamiento no escrito que prescribe a las mujeres el retorno a la madre naturaleza, un imperativo que sobrevuela desde una supuesta ¿superioridad moral? Copas menstruales, esponjas marinas, compresas de tela, sangrado libre, parto natural, crianza con apego, lactancia prolongada... El debate está servido y, cómo no, el cuerpo de la mujer vuelve a ser el centro de la batalla. 

Parece que ahora las que decidimos no meter químicos por un tubo a nuestro cuerpo, las que decidimos dar lo mejor a nuestros hijos como es la lactancia materna en vez de cebarlos como pavos con polvos de bote azucarados hasta los topes, las que decidimos tener un parto sin epidural y criar con apego, estamos todas locas. Y digo locas, no por atrevernos a hacerlo así, no no, locas en el término médico, ya que para ellas todos estos pensamientos y actos responden como no, a un encadenamiento por parte de las relaciones heteropatriarcales (Dios que odio ésta palabra), y a la falta de personalidad de las propias mujeres, ya que si no quién iba a convencernos de hacer tal locura ¡Por favor!

Seguimos…

Pero a partir de aquí desde el mismo feminismo hace ya un tiempo que se ha lanzado la voz de alarma sobre este regreso al naturalismo, sobre las filosofías de la crianza con apego y maternidad intensiva al entender que pueden dejar a las mujeres atrapadas en casa, juzgadas en función de sus órganos reproductivos, centrando el valor en sus cuerpos. Se refiere obviamente a las prácticas radicales y no flexibles de estas filosofías.

Vamos a releer éste párrafo y ver si podemos explicar tanta barbaridad. Primero de todo deberíamos decir que éste “feminismo” del que se habla en La vanguardia, es el que representan mujeres como Beatriz Gimeno, la periodista Karme Freixa y la ecofeminista (vete a saber por qué ella no está metida dentro de la definición de ECOMUJER), un feminismo, que poco tiene del verdadero, y se acerca peligrosamente más a la definición de hembrismo.

Bien, pues  dice que nuestra manera de criar, puede dejarnos atrapadas en casa, juzgadas en función de nuestros órganos reproductivos, centrando el valor en nuestros cuerpos.

Vamos, que de la azotea vamos todas mal porque lógicamente nos tienen comido el coco para que volvamos a ser mujeres calladitas, que se dediquen a tener la casa limpia, al marido contento y a los niños callados. ¡Ah! Pero entonces deja ver en la última línea del párrafo que la locura solo afecta a las prácticas “radicales y no flexibles de estas filosofías “vaya… menos mal, ya pensaba que nos incluía a todas…lo que pasa es que con la definición que dan de las ECOMUJERES, no dejan muy claro el coto hasta donde llega y claro, cabemos muchas.

Cada vez que hay un período de recesión económica, señala la psicóloga y periodista feminista Karme Freixa, se vuelve a apelar a unas presuntas virtudes naturales de las mujeres que en el fondo empujan a que se queden en casa porque son los hombres los que quieren los puestos de trabajo. En esta misma línea, Beatriz Gimeno, feminista y diputada de Podemos en la Asamblea de Madrid, indica que, si bien no hay coacciones explícitas, “en los períodos de escasez de empleo se incrementa esta presión sobre ellas para que cuiden de los hijos”.

Creo que hay algo que no me deja entender algunas cosas, supongo que el patriarcado habrá coartado mi poder mental, ahora resulta que la sensación que tengo desde que nació mi hijo mayor, que tiene 9 años ya, de querer darle lo mejor, de que beba de mí y no de una vaca, de que me guste que su comida contenga los menos químicos posibles, que yo disfrute de su compañía lo máximo, que quiera seguir sus ritmos en muchos aspectos, que haya decidido dedicarme a criarlos sin encasquetarlos en una guardería a los 4 meses, etc. Todo viene por la crisis económica y unos mantras que me han repetido 4 señores trajeados para que resuenen en mi cabeza y me hablan y halagan mis “virtudes naturales”. Todo esto, no lo olvidemos, para que los hombres me quiten mi puesto de trabajo y se pueda seguir perpetuando el patriarcado lógicamente.

¿En serio alguien puede llegar a creer esto? Por favor que levante  la mano todas esas ECOMUJERES a las que su marido ha insistido “de manera no explícita” para que se quede en casa y él poder ir a vender mochilas ergonómicas, o poder ir a impartir charlas de blw, o cualquiera que sea el trabajo que realicéis.

Vamos a por otra parte de esta maravilla literaria:

Citaba ­Alicia Puleo un número de la revista The Ecologist del 2012 titulado La R-Evolución calostral ha empezado, donde junto a preocupaciones como la “dominación económica o la contaminación con agro tóxicos”, que comparte, empuja a las mujeres a volver a los “ciclos sagrados” de la vida, enfatizar el “poder de la mujer natural, salvaje, cuerpo fértil, útero rebelde”, indicando que en este neo ecologismo conservador la liberación de la mujer con­sistirá (peligrosamente) en dejar de pretender ser iguales a los hombres.

Resulta que Alicia lo que está intentando con su R-Evolución calostral, es que nos engañemos con cuentos como que somos lo más de lo más, quiere que nos centremos en nuestro poder de los ciclos sagrados y que todo esto nos lleva  PELIGROSAMENTE, nótese mi énfasis en la palabra, a dejar de pretender ser iguales a los hombres.

 Vuelvo a pedir que por favor levante la mano toda aquella ECOMUJER que esté leyendo esto desde su vida de esclavitud maternal, seguramente con un bebé o varios pegados a su teta y la cadena tirándole del tobillo, que se considere superior o inferior a un hombre, no igual eh, superior o inferior. Aquí voy a tirar de meme porque me da la gana.



Tal vez a Curie, le gustaría escuchar hablar a alguna de estas mujeres que han crecido en una época muy distinta a la suya, y podrían llegar a aprender algo  de ella.

Quiero acabar con una de las partes que consigue retratar tal cuál a éste tipo de feminismo y deja entrever todo lo que en realidad hay detrás:

La filósofa francesa Elisabeth Badinter que en su último libro La mujer y la madre alertaba, no sin polémica, que la maternidad es una nueva forma de esclavitud como resultado de la fuerte crisis económica. Mujeres jóvenes que se plantean si vale la pena una doble jornada laboral con sueldos más bajos que sus compañeros y que convierten la maternidad en el centro de sus vidas. Todo ello bajo el rechazo al “consumo capitalista” que convierte en bueno todo lo “natural”. “Es una revolución encabezada por el naturalismo, la ecología radical y las ciencias del comportamiento humano que supone una regresión”. Puede ser una elección personal, indica, pero a riesgo de abandonar el mercado laboral y por tanto la libertad económica, la independencia.

Por fin sacan a relucir la brecha salarial, esa gran mentira que siguen contando día tras día
Os dejo un vídeo muy divertido en el que podéis conocer la verdad sobre éste tema



Y si alguien tiene las pruebas, por favor que no lo dude y llame para cobrar  el premio, que sigue ahí desde el 2006.

Conclusión sobre éstas super mujeres: soy una mujer, me autodenomino feminista, pero logro retorcer esa palabra hasta límites insospechados, me siento atacada no solo ya por los hombres de todos los eones, si no que ahora también lucho contra mí mismo género, lucho contra los valores mismos de las mujeres, lucho contra el machismo y su poder que me oprime pero lo hago usando las mismas técnicas de las que me quejo que usa mi opresor. Promuevo la igualdad, mientras defiendo una ley de violencia de genero que se aplica solo a los hombres y va contra el derecho de igualdad recogido en el artículo 14 de la constitución española, grito a los cuatro vientos mi derecho a abortar, y de no tener que saber nada del padre si no quiero, pero por supuesto sí que quiero su pensión alimenticia, porque es mi derecho.  Me desgañito denunciando las violaciones de las mujeres, pero me río cuando me hablan de las violaciones de hombres en la cárcel.

Ahora, yo os voy a dar algo que ellas os están quitando, el derecho a decidir por vosotras mismas. Al contrario de ellas, yo no voy a deciros que lo que hacéis está mal, o que vuestro conocimiento parece más de una niña de 5 años que de una adulta hecha y derecha, y confiaré en que si os ha gustado o estáis de acuerdo con éste artículo, es porque sois mujeres libres que habéis tomado decisiones cabales basadas en información científica, estáis empoderadas y habéis conseguido sobrepasar el estado de “cabreo con el hombre constante” para disfrutar de vuestras acciones.

Bienvenidas ECOMUJERES y ECOHOMBRES (que se han olvidado de nombrarlos a ellos) abracemos todas y todos nuestra nueva locura




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