Visitas en el parto

Recuerdo que, cuando parí por primera vez, llegué al hospital muy confiada ("Todo el mundo lo hace, no será para tanto"). Trabajaba entonces en una casa particular y ya me habían dicho que me iban a permitir llevar a mi bebé, así que calculaba reincorporarme al trabajo unos tres días después de dar a luz. Jajajaja... Qué joven e ilusa era...

No tenía ni idea de embarazos, partos, crianza... Había ojeado alguna revista pero tampoco demasiado porque trabajaba todo el día y no tenía internet. Además, en las revistas tampoco ponía precisamente las mismas cosas que ahora y mi matrona era una gilipollas esférica (la mires por donde la mires, gilipollas). No tenía la menor idea de lo que iba a pasar.

Me imaginaba que, llegado el momento, notaría un dolor, iría al hospital y, en apróximadamente una hora de dolores fuertes, nacería un bebé limpito y sin cordón umbilical.

Os podeis imaginar el trauma que me quedó después de ver lo que es realmente un parto, y especialmente un parto de esa época (año 2000), con sus cuatro horas atada a monitores con un gotero de oxitocina sin que dejaran entrar a nadie a la sala de dilatación, la negación de ningún tipo de analgesia, el paritorio y su potro de tortura, la episiotomía de rutina, los enormes charcos de sangre por todos lados, el bebé azulado cubierto de sangre y moco blanco con una especie de cable de teléfono antiguo que le salía de la tripa...

Las cosas han cambiado, afortunadamente, pero un parto sigue y seguirá siendo un parto.

Al contar esto me quiero dirigir sobre todo a madres primerizas, papás y familiares: ¿Sois realmente conscientes de lo que vais a vivir? Es algo absolutamente enorme donde vais a poder sentir el milagro de dar a luz. Van a ser momentos (minutos, horas, incluso días) de subidones brutales de hormonas, sensaciones de todo tipo, miedo extremo, dolor insoportable, felicidad loca, angustia, impresión...

¿De verdad quereis dejar que entre alguien más en el paritorio que no sea vuestra pareja o familiar más cercano? ¿De verdad quereis a toda la familia invadiendo la intimidad en un momento así?

Al margen de que tendréis una persona real, de carne y hueso, recién venida al mundo, absolutamente vulnerable y dependiente bajo vuestra responsabilidad, que lo último que necesitará es que un montón de desconocidos le separen del regazo de su madre (el único lugar del mundo donde se sentirá seguro)... Al margen de eso, vosotras no vais a estar para tonterías.

Puede que ahora creais que vais a pensar "Qué emoción, que venga todo el mundo a conocer al bebé lo antes posible", pero nada más lejos. En el 99% de los casos, os debatireis entre mandar a la mierda a quien se presente en las horas posteriores al parto o simplemente ignorarle.

Papás y familiares: os pedimos comprensión y respeto a las necesidades de la mamá y el bebé en un momento de máxima vulnerabilidad. Necesitan reconocerse, reordenarse en el mundo, asimilarlo todo, establecer la lactancia, amarse sin interrupciones... Todo lo demás es secundario, y la familia y amigos van a tener toda la vida para disfrutar del bebé.

No lo tomeis a mal, no es un capricho, es una necesidad.


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