Verdades incómodas (II)

Hace poco, he vivido un nuevo linchamiento hacia una persona por parte de un pequeño grupo de personas, simplemente por expresar su sentir y su malestar por un caso horroroso de éstos días, sobre un menor. 
Voy a explicar esto de manera que se entienda y no puedan malinterpretarse mis palabras, al igual que lo hicieron las suyas. Cierto es que éste pequeño grupo de personas, no merecen ni un minuto de mi tiempo, pero no lo hago por esas personas, para nada, sino que lo hago para apoyar a quién fue linchado. 
 
Hubo un tiempo en el que Laura Gutman fue atacada y perseguida por un texto en el que hablaba sobre pedofilia, en concreto se intentaba poner en la piel del pedófilo, ¿qué le movía? ¿qué podía haberle hecho llegar a esa aberración? Nos pedía hacer un esfuerzo sobrehumano, e intentar empatizar con él. 
Como he dicho, fue objeto de verdaderas atrocidades y amenazas por decir ésto. 
Es lógico que una persona que no ha estudiado psicología, rechace de pleno esa posibilidad, ni con un abusador, ni con un maltratador, ni con un asesino. Pero ¿esperamos lo mismo de un psicólogo? Yo creo que no. Me explico.

Cuando vamos al psicólogo, esperamos que empatice con nosotros en algún momento, que sea capaz de entender el por qué de las cosas que hacemos, que pueda ver los factores de nuestro alrededor que nos han llevado a ese punto ¿no?. 
Cuando un crimen horrible sucede, esperamos que los detectives que se encarguen del caso, que los psicólogos o psiquiatras forenses que se encargan de analizar las pruebas, sean lo suficientemente profesionales para poder meterse en la mente del culpable, analizar su vida y llegar a la conclusión de cómo llegó a cometer el crimen ¿verdad? Más que nada para que nosotros podamos dormir tranquilos pensando que hay un malo menos por la calle.

¿Entonces me pregunto yo?, si un psicólogo o psiquiatra muestra su sentir sobre un hecho doloroso, un hecho deleznable, un crimen, y se pregunta el porqué, el cómo ha llegado hasta ahí, intenta hacernos ver que, sin que sirva de excusa, puede que esa persona haya vivido un infierno en su vida, y que si tal vez esa persona hubiera tenido todo lo que le ha faltado en la infancia no hubiera llegado donde lo ha hecho, si nos invita a indagar más en el daño que hace la falta de arraigo, apego,el maltrato infantil, los abusos en los niños,etc...¿Hay que atacarlo, difamarlo, desacreditarlo?

Yo misma soy una persona que no me quedo en la superficie de las cosas, la mente humana es algo que me atrae, y mucho, pero no me quedo solo en la superficie como he dicho, suelo leer mucho libros sobre psicología forense (Helen Morrison: My Life Among the Serial Killers, Ressler, Robert K.: Dentro del monstruo, José maría Otín del castillo y su psicología criminal, etc)
 
Nunca en la vida, he leído que se criticara a alguno de éstos autores, por meterse en la mente de un depravado, que se inventaran mentiras sobre su vida, por haber comprendido que serie de factores crearon a esa persona. No he visto que se organicen campañas de difamación y desprestigio para lavar cerebros de personas que, logicamente, poco tendrán que lavar si se guían solo por las opiniones de los demás y no por sus propias vivencias. Por eso no entiendo algunos comportamientos humanos.
Quizás éstas personas podrían empezar a atacar a Zuleta, que dijo:
 
 "No podemos explicarnos la conducta del hombre, cuando se conduce de una u otra manera, por arbitraria decisión de una voluntad que escapa a toda causa, pero tampoco podemos explicarnos su conducta como un producto del estado actual de su organismo. Para el psicoanálisis esa conducta es el producto de todo lo que ha sido su vida, de su recuerdo,de lo que ha olvidado, de los fenómenos que han repercutido a través de toda su historia de vida, es decir, el psicoanálisis considera que su conducta se puede explicar por las relaciones que con las otras personas ha tenido, por el sentido fundamental de esas relaciones, comenzando por sus relaciones originarias con su madre, hasta las últimas que haya tenido. Si asumimos que el efecto puesto en estas relaciones, la forma que éstas tuvieron y la manera como fueron vividas determina una conducta, nos ubicamos necesariamente frente al determinismo psíquico” 
 
O a Lacan 

“Toda sociedad, en fin, manifiesta la relación entre el crimen y la ley a través de castigos, cuya realización, sean cuales fueren sus modos, exige un asentimiento subjetivo. Aquí es donde el psicoanálisis puede, por las instancias que distingue en el individuo moderno, aclarar las vacilaciones de la noción de responsabilidad para nuestro tiempo y el advenimiento correlativo de una objetivación del crimen, a la que puede colaborar” (Lacan, 1978, p. 86)
 
 
En fin, creo que la contribución del psicoanálisis deberá ir más allá de las clasificaciones. Es una advertencia para no ser funcionarios que ejerzan un papel de peritos pseudocientíficos, y espero que haya muchas más personas como yo, que aún sin quitar el protagonismo a la víctima, ni minimizar para nada el crimen, se pregunten ¿qué ha podido pasar en la cabeza de una persona para llegar a ese punto? Dejando a un lado todo tipo de psicopatías o enfermedades mentales, incluso los portadores del gen de la maldad, excluyendo a éste grupo, hay otro muy reducido, que si hubiera vivido en otro entorno, no hubiera llegado a cometer los actos que se le imputan. 
En éstos tiempos en los que la crianza con apego está tan de moda, en los que los padres nos cuestionamos todos y cada uno de nuestros pasos por el miedo a las repercusiones que puedan tener en un futuro, ¿Cómo alguien no puede preguntarse delante de un asesino, cómo ha debido ser su vida, o si se hubiera podido hacer algo en alguna parte de su infancia para evitar éste final? 

Ésta reflexión, va dedicada a J. que éstos días está siendo víctima de un ataque más propio de un grupo de hienas, que de personas, ya que no solo no exponen el porqué del ataque, sino que se ayudan de la mentira, difamación y demagogia, para inventarse mentiras y cuestionar su profesionalidad. Ojalá más gente quisiera cuestionarse la raíz de las personas como tú. Pero también va por toda la gente que cuestiona cualquier comportamiento, haciendo que puedan abrirse nuevos caminos.

4 comentarios:

  1. Libertad de Expresion5 de febrero de 2016, 8:01

    Es increible la falta de libertad de expresión a la que nos vemos sometidos por gobiernos, pero más aún ne lo parece cuando esta censura proviene de otros conciudadanos que solo buscan que sus ideas sean las únicas válidas.

    Espero que pronto pase la tormenta y las hieneas huyan, porque en este caso todos somos J.

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  2. No sé pero tendemos a pensar que la nuestra es la verdad absoluta y los demás están equivocados, todo lo que no sea mi verdad malo

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  3. Exactamente. Esa es la trampa de ésta sociedad, que todos pensamos que tenemos la razón absoluta, nos escudamos en nuestra ira o rencor hacia alguien, para criticar.
    La gente se queja de que se usan algunos medios para hacer lavado de cerebro, propaganda, etc. Cuando esas personas hacen exactamente lo mismo pero de manera más sibilina.
    No presteis atención a ésto (prestadle más atención a lo mío, que és mejor)
    Deplorable.

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  4. Exactamente. Esa es la trampa de ésta sociedad, que todos pensamos que tenemos la razón absoluta, nos escudamos en nuestra ira o rencor hacia alguien, para criticar.
    La gente se queja de que se usan algunos medios para hacer lavado de cerebro, propaganda, etc. Cuando esas personas hacen exactamente lo mismo pero de manera más sibilina.
    No presteis atención a ésto (prestadle más atención a lo mío, que és mejor)
    Deplorable.

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