SER MADRE TRABAJADORA ¿ES UN RETO?


La maternidad y la paternidad son una oportunidad para ver crecer a nuestros hijos, jugar con ellos y también para redescubrirnos a nosotros mismos. Con la llegada de un recién nacido a casa cambiamos nuestro estado de pareja por el de familia, sorprendiéndonos con sentimientos y situaciones nuevas. Algunas de ellas estresantes, sobretodo la del momento de compaginar el cuidado del bebé con el de retomar nuestro tiempo laboral.
Hombre y mujer somos distintos (es evidente) y, por lo tanto, la maternidad y la paternidad también la viviremos de forma diferente, así como la vuelta al trabajo. Las necesidades que tiene el recién nacido hacia la madre son más intensas (sobre todo durante los tres primeros meses de vida y si se establece lactancia materna a demanda) que respecto al padre. En pocas semanas el papá podrá llevar a cabo todos los cuidados del bebé, menos darle el pecho.
Es evidente que compaginar los cuidados del bebé y la vuelta al trabajo, con los derechos legales en torno al permiso de maternidad y paternidad es un auténtico reto, en especial para la madre.
Muchas son las familias que recurren, en el momento de reincorporase al trabajo, a los abuelos o escuelas infantiles. Otras tantas eligen la excedencia laboral por parte de uno de los padres (normalmente la mamá) para ocuparse en primera persona de los hijos y algunas optan por que sea uno de los miembros de la pareja el que aparca o abandona su trabajo.
Querer reincorporarte al trabajo, después de cualquiera de las anteriores opciones, no es tarea fácil. Que levanten las manos las personas que se quedarían atendiendo a sus hijos antes que ir a trabajar… yo la levanto, pero sigo teniendo que lidiar con el gran reto que supone conciliar estos frentes y conseguir ser una madre trabajadora no ausente para mis hijos.
A continuación comparto los testimonios de cinco mujeres (entre los 26 y los 57 años) que explican las dificultades y los retos que les suponen ser madre y no dejar de trabajar. La opinión de estas madres las encontré en un artículo virtual de Alfonso Cardenal, Cadena Ser (8/3/2015) ‘El reto de ser una madre trabajadora’


Para hablar de las dificultades y los retos que supone ser madre y no dejar de trabajar, hemos juntado a cinco mamás de cinco generaciones diferentes para ver, a través de sus experiencias, los paralelismos y las diferencias: Marta (26 años), Blanca (34 años), Celia (44 años), Violeta (51 años) y María José (57 años). Todas ellas son madres y todas son diferentes y han vivido experiencias distintas.

“Nunca pensé en retrasar la maternidad por trabajo”
Marta (26 años)


Marta, la más joven, se quedó embarazada mientras estudiaba pero desde que nació su bebé nunca ha dejado de trabajar salvo los meses de lactancia. Marta nunca pensó en retrasar la maternidad por temas laborales. “Siempre tuve claro que quería ser madre joven y que ya me las apañaría como pudiera para poder trabajar también, aunque no fuese el trabajo de mi vida. Simplemente quería un trabajo que reuniese unas condiciones mínimas para compatibilizar”, explica.

“Mi sueldo ya era muy bajo para reducir la jornada”
Blanca (34 años)


El caso de Blanca es diferente. Quedarse embarazada no entraba en sus planes pero decidió seguir adelante y seguir trabajando, aunque reducirse la jornada no fue una opción. “Mi sueldo ya era muy bajo como para plantearme horas de lactancia o reducciones”, confiesa.
Celia tampoco contaba con ser madre, nunca se lo había planteado, pero cuando decidió que iba a tener un hijo no tuvo en consideración su carrera profesional.

“Intentas buscar trabajos que te permitan estar con tu hija”

Ninguna de estas cinco mujeres pensó en retrasar su maternidad por motivos laborales, las cinco tiraron hacía delante aunque en algunos casos ser madre haya condicionado su trayectoria laboral. “Casi nunca he podido trabajar a jornada completa porque me quita el día a día con mi hija”, explica Marta, que considera que ser madre ha impedido su acceso a puestos superiores que requiriesen más tiempo. “He tenido que conformarme con algo básico sabiendo que valgo para mucho más y no pudiendo pensar en algunos puestos de trabajo que requieren viajar. Mi forma de ser no me deja estar mucho tiempo lejos de mi hija”, añade. “Intentar compaginar tu vida laboral y maternal y es muy difícil”, apunta Blanca. “Es imposible que la maternidad no afecte tu vida profesional, siempre intentas buscar trabajos que te permitan estar con tu hija, es decir, medias jornadas”.

“Los cuidados a mi hija han impedido que pudiera realizar un trabajo continuo”


Marta y Blanca no están solas en esta idea. “Ser madre ha afectado mucho”, apunta Celia. “He pasado de tener una única responsabilidad de la que ocuparme: trabajo, a tener que compaginarla con otra, la maternidad, que demanda mucho tiempo y energía. Hay que encontrar la manera de encajar las dos cosas, si es que quieres mantener ambas, como es mi caso”. Lo mismo le ha pasado a María José. “Los cuidados a mi hija han impedido que pudiera realizar un trabajo continuo”, apunta la administrativa de 57 años. Violeta, en cambio, lamenta que su trabajo haya tenido influencia en la infancia de su hijo.

“Reducir la jornada tiene un efecto negativo”


Estas cinco mujeres han afrontado la maternidad de modo diferente. Algunas de ellas se redujeron la jornada y otras no pudieron o no les fue necesario. Las que sí pidieron reducción de jornada creen que no han sido criticadas por ello, pero Marta sí cree que reducirse la jornada tiene un efecto negativo que conlleva no poder acceder a diferentes puestos de trabajo superiores.

“Es difícil ser de 10 en todo”

El tema del reparto de tareas con el padre también muestra diferencias y paralelismos. “Sí se comparte mucha responsabilidad con tu pareja y en mi casa tengo una que me ayuda mucho, pero siempre recae más peso sobre la mamá que tiene que ser buena mujer, buena mamá y buena ama de casa y es un poco difícil ser de 10 en todo”, explica Marta. Blanca lo tuvo más complicado. Fue madre soltera y aunque hace tres años se casó ha tenido que llevar la crianza de su hija con la ayuda de sus padres, “un pilar fundamental” en su vida a los que ahora se han sumado sus suegros. Celia, en cambio, ha encontrado un equilibrio a la hora de repartir las tareas. “No es algo exacto, vamos ajustando según la disponibilidad de cada uno. Es como cuadrar las agendas de un departamento. En cuanto a la responsabilidad sí que es compartida”, explica. Violeta, de 51 años, no ha tenido ese apoyo del padre. “El peso de criar al niño ha sido cosa mía. Es una realidad”, confiesa. Lo mismo asegura María José. “Yo he llevado el mayor peso de la educación”. Tampoco todas han tenido el mismo tipo de ayuda. Las dos más mayores no han contado con el compromiso de los padres ni con un apoyo regular de los abuelos. Celia ha podido contratar a una persona para atender la casa y los niños. “Es una ayuda que facilita enormemente la conciliación”, aclara. Marta y Blanca, en cambio, señalan a sus padres como una ayuda fundamental.
Qué regalo le piden al Día Internacional de la Mujer. Cosas tan variadas como sencillas. “Que mi hija sea feliz”, apunta una. “Tiempo para mí y para mi familia”, señala otra. “Un trabajo”, desea Violeta. Y Celia apunta a la idea de “que para hablar de conciliación se entreviste también a hombres”. El año que viene hablamos con ellos. Prometido.



UNA MATERNIDAD Y PATERNIDAD PRÓXIMA Y CON APEGO ES POSIBLE.


¿Cuál es tu experiencia como madre trabajadora o padre trabajador?
Nos encantaría escucharte y que compartieras tu vivencia con nosotr@s.



Mónica Ruiz Romero 
Col.16209

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2 comentarios:

  1. En mi primer hijo me quedé en paro así que me dedique por completo a el hasta que tuvo dos años y empezó la guardería. Ahora, con el segundo, he adaptado el trabajo. soy autónomo, pero por las mañanas acudía a una empresa a realizar unas funciones que no tenían cubiertas. Al terminar la baja mamacangreja y tener que volver al trabajo, les he dicho que si quieren que siga trabajo desde casa, y aquí estoy, trabajando en casa con el peque al lado, disfrutando, otra vez, de verlo crecer. Aunque mi madre viene un par de horas para distraerlo un rato, porque aunque estoy aquí el trabajo tiene que salir.

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    1. Gracias por compartir tu realidad... me alegra escuchar la conciliación de tu paternidad. La conciliación es un reto para mamás y papás, pero casos como el tuyo son un ejemplo de que ver crecer a nuestros hijos y trabajar es posible. Eso sí, conciliación construida por cada familia... a ver si vamos cambiando las leyes ;) Un saludo

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