Reuniones de Apoyo a la Lactancia: esas oscuras sectas...

Las reuniones de apoyo a la lactancia materna empezaron a surgir a mediados del siglo XX como respuesta a los cambios en las estructuras familiares y a la incorporación de la mujer al trabajo: Las familias extensas se habían transformado en familias nucleares donde las nuevas madres no podían beneficiarse de la experiencia de otras mujeres, y la progresiva incorporación al trabajo con las precarias condiciones laborales de la época dificultaban el establecimiento de la lactancia.

Algunas madres entonces comenzaron a reunirse en grupos de apoyo mutuo basándose en que, si bien es cierto que los casos de hipogalactica son mínimos y que, en general, todas las madres, como mamíferas que somos, estamos diseñadas para poder amamantar y criar con éxito, la sociedad estaba tomando una deriva que dificultaba muchísimo la posibilidad de que una madre pudiera dejarse guiar por el instinto. Los hospitales, los paritorios, el aumento de las cesareas, las separaciones de madre e hijo durante las primeras horas, la publicidad de la leche de fórmula (que entonces se anunciaba como una alternativa igual de buena o mejor), los consejos médicos equivocados de profesionales de la salud que jamás habían estudiado el proceso de la lactancia materna, las malas condiciones laborales, la presión social... Todo ello evitaba que la madre y el recién nacido pudieran reconocerse, buscarse mutuamente, enamorarse y comenzar a lactar de manera natural.

A falta de familiares en los que apoyarse, las madres comenzaron a juntarse conscientes de que, en ocasiones, son tantos los impedimentos que se necesita ayuda para lograr amamantar. Empezaron a organizarse colectivos voluntarios de apoyo a otras madres que decidieron informarse para ser capaces de dar lo mejor a sus bebés, como apoyo complementario al que ofrecían hasta entonces pediatras y matronas, que era prácticamente nulo en este tema (afortunadamente, esto está cambiando en los últimos años y cada vez hay más profesionales formados en lactancia materna, especialmente entre el colectivo de matronas).

El contar con el apoyo de otras madres se ha demostrado verdaderamente eficaz, puesto que la lactancia es una predisposición biológica de toda madre que, una vez que cuenta con la información oportuna y veraz, puede poner en práctica.

Algunos de los beneficios de asistir a reuniones de apoyo a la lactancia son:

-Multiplica las posibilidades de éxito en el establecimiento de la lactancia materna.
-Aumenta la confianza en sí mismas de las madres.
-Ofrece un apoyo e incluso una "terapia" a las madres que deciden dar el pecho frente a la presión del entorno familiar y social.
-Normalizan y visibilizan la lactancia materna.
-Es un tipo de apoyo mucho más cercano, de madre a madre, que el que puede ofrecer un profesional.


La OMS y UNICEF publicaron en 1989 una declaración conjunta donde defendían y recomendaban los grupos de apoyo a la lactancia:

“En muchos países las mujeres han constituido grupos sociales de apoyo que ayudan a las madres que desean amamantar a sus hijos. Los agentes de salud apoyaran la creación y funcionamiento de estos grupos y remitirán a ellos a las madres, sobre todo a las jóvenes inexpertas, al ser dadas de alta del hospital o clínica. Los consejos individuales, la educación sanitaria y los materiales informativos que facilitan estos grupos pueden servir de complemento importante a los esfuerzos de los agentes de la salud. Se fomentará la distribución de este material mediante el sistema sanitario.”


Aún así, a día de hoy, todavía se sigue teniendo una percepción de estas reuniones como sectarias o vinculadas estrictamente a un único tipo de crianza.

La realidad está muy lejos de todo eso: Se trata de reuniones amenas, gratuitas y de acceso libre para cualquier tipo de madre o futura madre (que puede ir acompañada del padre) interesada en establecer la lactancia materna con éxito o con dudas puntuales al respecto, que pueden ser referentes a frenillos sublinguales, agarre del bebé, gases, posiciones para amamantar cómodamente, crisis de crecimiento, destete respetuoso, etc.

En estas reuniones no se juzga y se ayuda desinteresadamente. La imagen de un grupo de talibanas de la teta es, absolutamente, un mito, derivado del rechazo social que aún provoca la imagen de la lactancia materna, especialmente en bebés mayores de seis meses, a pesar de las recomendaciones de la OMS y otros organismos oficiales sobre los beneficios de la lactancia materna, debido a factores como la sexualización del cuerpo de la mujer, al pudor religioso, la "necesidad" de diferenciarse de otros mamíferos o, simplemente, el desconocimiento.



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