Mis partos soñados, mis partos reales


Llegó el momento de contar mi historia.
Cuando te quedas embarazada cada vez que se va acercando la fecha te preparas, te vas informando, lees, relees y piensas que lo sabes todo, pero cuando llega el momento te sientes vulnerable, insegura...
El dolor se junta con la emoción de poder tener en tus brazos a ese bebe tan esperado y tienes miedo.
Cuando es tu primer parto, por lo general te dejas en manos de profesionales que a veces no hacen las cosas como te gustaría o te habías informado, pero en esos momentos de debilidad, te dejas en sus manos.
No voy a decir que siempre y todo lo que hagan lo hacen mal, porque no seria cierto y gracias a ellos se salvan muchas vidas, pero que a veces no piensan en las que estamos pariendo y piensan en su propio beneficio como acelerar el parto, estar ellos más cómodos, etc y la gran mayoría de las veces no nos beneficia a nosotras. Otras veces cuando algo tiene que ser de esa manera...es mejor no darle más vueltas. A veces el viaje en avión puede ser muy cómodo, elegir el menú... Pero cuando en un viaje hay turbulencias, lo importante es llegar al final del camino sin preocuparse de lo demás, simplemente llegar.

Lo primero decir que siempre siempre siempre pidáis un plan de parto, que os expliquen los pros y los contras. Que sepáis las opciones con las que os podéis encontrar y conscientes, eligas que tipo de parto o que opciones podéis elegir.
En mi primer parto, fue muy complicado y para nada lo que había esperado. Empecé sobre las 3 de la mañana, me fui a pasear, me duche tranquilamente, desayune, volví a desayunar, vamos que iba fenomenal, hasta que me preguntaron... ¿Vas a querer la epidural?
Pues la verdad que no lo sabia, les pregunté que si los dolores iban a ser mucho más fuertes que los que tenia entonces y me dijeron que por supuesto, así que accedí a la vía rápida. A partir de entonces empezó todo el parto medicalizado. Me pincharon la bolsa... Yo que no sabia las posibles consecuencias de esto y accedí, me deje en sus manos. El bebe se asustó y se subió hacia arriba... La epidural me hizo efecto, escasos 15 minutos. El parto debido a la epidural, se me paró, se pararon las contracciones y por supuesto la dilatación. Me pusieron oxitocina, nadie me había explicado que el dolor se multiplica por mil. Agotada de tanto dolor, intentaron que me doliera menos, me pusieron refuerzos, estuvieron a punto de dormirme las piernas del todo, estaban a punto de hacerme cesárea...pero resistí. Llego el parto y saque fuerzas de donde ya no había. Entonces me hicieron la maniobra famosa, pensaba que me estaban desgarrando por dentro, tenia miedo y pánico. En esos momentos por favor que no vuelva a saltar encima mio esa animal, me sentía asustada, quería que todo terminará. Volvieron a saltar encima mio, un médico súper alto, temblaba de miedo mas que de dolor. Al final con ventosa y haciéndome la episiotomía salió Héctor. Lo mas rosa que tenia eran los testículos. Me lo quitaron nada más tenerlo, después de todo el sufrimiento no le pude dar mas que un beso. Estaba cansada si, pero quería tenerlo conmigo y no pude. La lactancia soñada tampoco fue como esperaba, todo fue muy duro pero con cariño y perseverancia lo conseguí.
En el siguiente parto iba súper informada y tenia mi cita para hacer un plan de parto, mi parto soñado, sin prisas, sin medicalizar o lo mas natural posible, donde pudiera tener a mi bebe piel con piel para establecer la lactancia materna lo antes posible...
Hasta que me dieron la fatídica noticia... Si, tienes cáncer y no, no puedes tener un parto natural porque el tumor lo tienes en el cuello del útero y puedes morir desangrada... Vale pero podía seguir con el embarazo y eso ya era un impulso para seguir llevando todo lo mejor posible.
Como soy tan positiva pensé... Vale tiene que ser cesárea pero quiero una cesárea lo más natural posible, así que me informe de todas las posibilidades e hice mi plan de parto. Quería esperar a que parto empezase o por lo menos esperar todo lo que se pudiese, quería piel con piel, poder establecer la lactancia lo antes posible, etc...
Cuando supe que yo no podría estar piel con piel, pedí que lo pudiera hacer mi marido. Lo fui concienciado...y me imaginaba ahí a los dos juntitos ratos y ratos, dándose caricias y calor.
Pero todo se complico, el cáncer empeoró y tuvieron que ingresarme con 29 semanas.
Conforme pasaban los días y me hacían mil pruebas ya me iba haciendo a la idea de que no iba a ser nada como yo esperaba.
Me iban poniendo inyecciones para madurar el cerebro del bebe y los pulmones, no me podía mover de la cama por miedo a desangrarme o tenerme que hacer una cesárea de urgencia.
Pasaban los días y me dijeron que me tenían que hacer la cesárea ya, no se podía esperar más. Así que el bebe al ser prematuro tenia que ir a la UCI si o si. Adiós piel con piel ni mio ni de mi marido.
Y la lactancia materna... Por mucho que les insistí y volví a insistí no querían que le diera nada de nada. Así que me tuve que mentalizar con todo el dolor de mi corazón que no iba a poder hacer nada de lo que quería, necesitábamos sobrevivir y eso era lo más importante.

La cesárea fue fenomenal, además estuve muy arropada y querida por todos incluida mi cuñada, que estuvo ahí en todo el tiempo. Lo peor fue después cuando no me dejaban ver a mi pequeño, tenía que descansar y no me podía mover, así que no podía subir a verlo hasta el día siguiente.
Cuando ya me dejaron subí en silla de ruedas y después andando, me dolía muchísimo pero intentaba subir a cada toma para darle el biberón y poder ponérmelo piel con piel, me pegaba rato y rato ahí con mi pequeño Oliver puesto en mi pecho. Oliver solo estuvo unas horas en una camita de calor y en observación porque le fallo un pulmón al principio pero enseguida paso a una cunita y en 2 semanas ya estábamos fuera. Para nada fueron mis partos soñados pero tuve dos pequeños preciosos.

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