Yo tengo una amiga


Yo tengo una amiga, una amiga que no es de toda la vida, de hecho solo hace 4 años que la conozco pero desde el principio cuadramos. Digamos que es muy bueno tener a tu lado a alguien que tiene el mismo desorden mental que tú.

Pues mi amiga es una persona luchadora, es una mujer de armas tomar, es inteligente, ambiciosa, buena madre, trabajadora, loca en su justa medida, y guapa, no, guapísima!!
No voy a escribir una entrada de peloteo jajaja, lo que quiero es que todos veáis la suerte que tengo de tenerla cerca.
Mi amiga es una bruja, es bruja como yo, somos unas brujas buenas (a veces), y siendo bruja como es, sabe en todo momento como me encuentro aunque no esté delante, una simple palabra le hace adivinar mi estado de ánimo. Si me tiene delante no se le escapa ni una palabra, las caza al vuelo.

Mi amiga, cuando tiene malas noticias, las recibe ella, espera a componerse, y entonces me llama para contármelas y darme ánimos a mi. Aunque esas noticias malas sean sobre su salud.
Mi amiga, desde que se levanta hasta que se acuesta, se obliga a pensar en positivo, a hacer cosas, a estar en movimiento, no se permite (se que ésta frase te encanta) el parar ni por un momento, impensable.

Ella que se puede pasar tres horas cocinando una comida incomible y haciéndola el mejor manjar del mundo, solo para que sea apetecible para los demás.

Pero mi amiga tiene un defecto, y uno muy grande que compartimos, no mira por ella. Siempre es la última de la lista, la que puede hacerlo todo y no se queja, la que saca el tiempo de dónde no lo hay para hacerte ese favor que necesitas antes de que lo pidas, la que moverá cielo y tierra para llevar a su hija a pintura, aunque éste mes la medicación haya subido de precio y les esté costando llegar a las cosas. Ella, que no se dejará ver llorando en ningún sitio porque no puede permitir que los demás piensen que cae, ya que sino caerían con ella, y eso no es asumible.
Pero como yo también soy bruja, cuando cruza la puerta de mi casa, la veo a ella transparente como el cristal y aquí no puede aparentar.
No nos vemos cada día ni de coña, no nos aguantaríamos cada día, como buenas brujas tenemos carácter , pero sabemos que estamos ahí la una para la otra.
Y yo la dejo ser, la acepto como es, con todo lo que conlleva. Nunca le he pedido que cambie nada, ni ella a mi, no sabemos todo la una de la otra, pero sabemos todo lo que nadie más sabe, lo que solo podemos decirnos las dos.
 Juntas no tenemos armadura, pero cuando pasamos un rato en la misma habitación, ten por seguro que habremos añadido otra capa más a la que solemos llevar puesta.

Tengo muchos planes con ella. Quiero hacer muchísimas cosas, me gustaría volar hacia algún país donde hiciera mucho calor y que nos trajeran bebidas frescas al jacuzzi mientras nos preparan unos masajes. Eso sería fácil.
Quiero salir con ella una noche y volver a las tantas de la mañana después de reírnos hasta no poder más. Eso también sería fácil.
Pero hay algo más difícil que quiero hacer, difícil que no imposible, y es verla hacerse vieja , poder reírme cada vez que venga a quejarse de un achaque nuevo, meterme con ella cuando los sofocos de la menopausia le hagan tirarse al suelo para estar fresca, reírme cuando después de una noche loca se le disloque la cadera, juntarnos en el parque con los nietos a criticar a los demás.

Y digo que va a ser más difícil, porque vamos a tener que aguantarnos muchos años, van a ser años de aguantar mudanzas, edades difíciles de los niños, crisis, años muy buenos y años muy malos, pero estoy segura que lo haremos bien.

Sé que ya lo sabes, pero quiero que todo el mundo lo sepa, que te quiero un montón y que voy a estar aquí para los restos.




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