Bebés de alta demanda

Todos los bebés necesitan a sus madres cerca desde el primer momento y continuamente. Es a su lado donde se sienten seguros y no se reconocen como seres independientes de ella. Por tanto, es completamente normal que los bebés sean muy demandantes. Sin embargo, hay bebés que aún destacan más que el resto. Son los llamados "bebés de alta demanda". Antes simplemente se les conocía como "bebés llorones", pero la progresiva toma de conciencia sobre las necesidades infantiles ha hecho que empecemos a valorarlo de otra manera, empezando por cómo les llamamos.


¿Cómo es un bebé de alta demanda?

  • Llora mucho, constantemente, parece tener un malestar constante.
  • Mama continuamente.
  • Es difícil calmarlo o distraerlo.
  • No suele aceptar la sillita de paseo, la cuna, la trona, etc.
  • Es muy inquieto, incluso cuando está dormido, moviéndose o con continuos despertares.
  • Es inseguro, requiere a la madre para que vaya con él/ella, para que le calme o le proteja.


¿Cómo es el día a día con un bebé de alta demanda?

Depende de los caracteres de los padres, de su tiempo, su paciencia, su disposición... Lo que para una familia es un bebé demasiado movido, para otra puede ser normal y, evidentemente, estos últimos lo llevarán con más filosofía.
Las circunstancia de cada familia y el apoyo del entorno determinan también en gran medida las dificultades o no por las que puede estar atravesando una familia con un bebé de alta demanda.


¿Cómo será un bebé de alta demanda en el futuro?

Completamente normal. Ser un bebé de alta no determina ser un niño con altas capacidades, ni más inteligente, ni más nervioso, ni más inseguro. No tiene nada que ver con el carácter que desarrollará después, del mismo modo que tampoco tiene que ver con circunstancias pasadas (ni con problemas en el embarazo, ni con la leche materna, etc.).


¿Qué hacer ante un bebé de alta demanda?

  • Para que el bebé se convierta en una persona independiente, debe sentirse seguro en su etapa de extrema dependencia. Por tanto, debemos atenderle siempre: cuando demanda, es porque lo necesita. Esto no significa que haya que complacer cualquier capricho que pueda ser peligroso o contraproducente o que no haya que poner límites.
  • Entender que no está manipulándonos: esta manifestando sus necesidades y nosotros somos los adultos que podemos adaptarnos a ellos (ellos no pueden tratar de comprendernos a nosotros/as).
  • Ir probando cosas nuevas: Si no le gusta la sillita de paseo, podeis portear; si está incómodo en la mochila o fular, podeis probar la silla. A lo mejor le calman los ruidos blancos, a lo mejor Mozart, a lo mejor el silencio absoluto o a lo mejor Reincidentes. No hay que cerrarse a ninguna opción, por muy extraña que pueda parecer en un principio.
  • No perder los nervios: Entraríamos en un círculo vicioso en el que el bebé se pondría más nervioso y nosotros también. Debemos tratar de responderle siempre de manera cariñosa y comprensiva.
  • Si esto no es posible porque estamos muy nerviosos, es mejor delegar, aceptar e incluso pedir ayuda del entorno.
  • Busca tribu: mamás y papás que estén pasando por los misma situación para compartir estrategias, experiencias o simplemente desahogarse.
  • No sentirse culpables: es inevitable que llore muchas veces.
  • Portear y colechar suelen ser soluciones (no mágicas pero sí que dan un respiro) para que la madre sobre todo pueda seguir mínimamente con su día a día y descansar mientras el bebé se siente arropado.
  • Hay familias a las que les ayuda hablar de "bebé de alta demanda" para obligarse a comprenderle mejor y ser más pacientes. Otras familias prefieren no etiquetar. En todo caso, en mejor no hablarlo delante del bebé.
  • Comprender que es una etapa, que algún día echaremos de menos cuando nuestro/a hijo/a quería estar siempre con nosotros/as.






2 comentarios:

  1. Siempre pensé que mi hija mayor era de AD pero creo que la peque sé lleva la palma. 😅😉
    Menos mal que ahora se que la primera infancia pasa tan pronto que es mejor aprovechar todo lo bueno.

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  2. Eso me pasó a mí... Decían que el mayor era movido... antes de conocer a la pequeña.

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