La vuelta al cole: adaptación, rutinas, deberes, extraescolares

Estos días empiezan los colegios y las escuelas infantiles y son días de cambiar de rutinas, de tener que organizarse mejor y de plantearse cómo se va a dar el año.

¿Qué debemos tener en cuenta ante la escolarización de nuestros hijos?


1. Cambio de horarios y rutinas

Muchos padres se preguntan si no sería conveniente ir adaptando el horario de sueño y rutinas al impuesto posteriormente en el colegio, pero hay que tener en cuenta que, de una manera u otra, ese cambio de rutinas se va a dar, y adelantarlo no va a hacer que le cueste menos despertarse.
Todos los niños, a los pocos días de empezar el colegio, han regularizado sus rutinas. La adapatación de los horarios no es, pues, algo que nos tenga que preocupar más allá del día anterior al inicio de la escuela.


2. El periodo de adaptación

El periodo de adaptación es importantísimo, especialmente si es el primer año de escolarización del niño. Debe acostumbrarse poco a poco al nuevo entorno, al espacio, a las personas que le acompañarán durante todo el curso. Lo ideal sería un periodo de adaptación progresivo de mínimo una semana de duración en el que los primeros días pudieran estar acompañados por uno de los padres, pero sabemos que esto no es posible en todas las escuelas.
Debemos ponernos en el lugar del niñx: le estamos dejando solo con unos desconocidos. La adaptación, por tanto, es casi imprescindible.


3. La despedida a la hora de entrar a clase

El niño necesita confiar en las personas con las que se queda y, ante todo, en su madre. No es buena idea aprovechar que el/la niñx está distraídx para irnos sin que nos vea. Es mejor explicarle que vamos a dejarle allí un rato mientras nosotrxs tenemos que ir a trabajar, pero que volveremos a buscarle enseguida.
Si el niño es más mayor y conoce las horas del reloj, podemos enseñarle cómo va pasando el tiempo para que tenga una referencia para saber cuándo volverá su mamá o papá a buscarle.


4. Deberes

Este es un tema controvertido. Si los niñxs ya son mayores, llega un momento en el que es necesario practicar lo aprendido en clase, pero esto no sucede hasta niveles muy avanzados. En general, seis horas de clase son más que suficientes para aprender lo básico que necesita saber un niñx para ir progresando en el sistema educativo. Aumentar su “jornada laboral” en más horas puede agotar y no les permite desarrollar otras actividades aun más importantes en esta etapa, como es el juego.


5. Actividades extraescolares

Estamos en las mismas que con los deberes. En niñxs muy inquietos, por ejemplo, les puede venir bien algún deporte, o en niñxs muy sensibles o muy nerviosos, las actividades artísticas pueden canalizar su expresión, pero esto debe ser siempre algo voluntario que al niñx le guste hacer. Si no, deja de tener sentido y solo conseguimos agotarlo.
A veces da la sensación de que tratamos de ocupar el tiempo de los menores por todos los medios para no estar con ellos cuando debería ser al contrario: ya han tenido suficientes horas de clase.

Dejémosles ahora estar con nosotros, disfrutar mutuamente de la compañía de la familia y jugar. ¡Recuerda que son niños!

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