Mi experiencia de vacaciones con mi bebé


Después de los post de recomendaciones aquí y aquí, os cuento mi experiencia en nuestras primeras vacaciones con el bebé. Bueno, en realidad eran las segundas porque el año pasado ya hicimos una miniescapada cuando apenas tenía dos meses, pero entonces no hubo playa, no andaba, iba dormida la mayor parte del tiempo en el coche, y no había que tener tantas precauciones en ese sentido.

Para empezar, el viaje previsto era de 5 horas en coche y mi niña no lleva bien el coche, así que nos armamos de paciencia y paramos cada vez que fue necesario. Valoramos la posibilidad de salir en horas en las que normalmente está dormida, pero no me convencía la idea de ir de salir de noche porque, si se despertaba, no iba a poder calmarla a la teta e iba a ser peor, así que salimos por la mañana en el mismo horario en el que normalmente salimos al parque. Para el camino preparé lo siguiente:


  • Varios juguetes que le gustan atados con cuerdas al cabecero del respaldo del asiento de atrás, para que las cogiera cuando quisiera.
  • Música que le gusta.
  • Comida que le gusta: concretamente, dos paquetes de tomates cherry y jamón york.
  • Un vasito con agua. Normalmente bebe en vaso normal pero para el coche le llevé uno con tapa con piquito y le gustó.
  • Le puse uno zapatos que se ponen y se quitan muy rápido, para llevarla descalza en el coche para que estuviera más cómoda y que se le pudieran poner rápidamente cada vez que parábamos.


Aún así, excepto el tramo que se quedó dormida, estuvimos parando cada hora escasa.

El tema de los tomates fue un error, porque le gustan mucho y le mantienen calmada, pero comió tantísimos que, al hacer caca, se le irritó mucho el culito. La verdad que ella no se quejaba pero lo tenía bastante mal.

Íbamos a casa de amigos y familiares (primero en una casa y luego en otra) así que no había problemas para lavar ropa, mantener sus costumbres con la comida, etc. Hubiera sido más complicado salir todos los días a comer fuera.

Esos días hizo tanto calor que no podíamos salir de casa hasta última hora de la tarde, así que el tema de la crema solar, que no le gusta nada ponérsela, no fue mucho problema porque no le dio el sol.

Le llevamos un día a la playa, que nunca antes había estado, pero igual: le llevamos a partir de las ocho de la tarde. Pensaba que se iba a hinchar de comer arena pero no. La probó, claro, puso cara de asco y no volvió a intentarlo, aunque cuando cenamos allí mismo de bocatas, volvió a llenar su comida de arena, pero eso creo que es inevitable. Le encantó la arena y el agua, fue un gustazo verla pasándoselo tan bien.

Sobre los cambios de rutinas y de hábitos, aunque procuramos mantener al máximo sus costumbres, sí se le notaba un poco más irritable de tanta gente nueva, sitios nuevos y tanto coche, pero aparte de estar algo más demandante (lo que le duró hasta un par de días después de haber vuelto), no he notado nada especial.

Así que os recomiendo disfrutar de las vacaciones, salir si queréis salir. Evidentemente, no vamos a llevar a un recién nacido a una discoteca, pero dentro de lo que son unas vacaciones relajadas en familia, se puede hacer cualquier cosa. ¡Venga, a aprovechar antes de que se acabe el verano!




Cris. Educadora social especializada en atención temprana y directora editorial.

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