Cómo elegir una terapia III, por Mónica Ruiz

Puedes leer las dos primeras partes de este post aquí y a aquí.



Si estás pensando iniciar una terapia o ya estás realizando una, ante todo ¡Te felicito! Es una muy buena opción para cuidarte, conocerte, sanar y mejorar tu calidad de vida.
Este post es la tercera entrega de algunos recursos importantes que puedes tener en cuenta y conocer en relación a las terapias psicológicas, para que tu elección sea la adecuada en relación a aquello que necesites tratar.

RECORDEMOS QUE…
El modelo humanístico es el modelo psicológico que más promueve la dignidad y libertad humana.
El terapeuta más apropiado es aquel que sabe valorar cuál es la terapia-estrategia más adecuada para cada paciente o cliente, se responsabiliza de sus acciones y respeta la libertad de cada cliente o paciente.
La relación entre terapeuta y paciente o cliente, en Psicología, se puede considerar una relación contractual. Debe existir un consentimiento informado desde la primera visita, que firmarán terapeuta y paciente.
Terapeuta y cliente / paciente forman un equipo y ambas partes se comprometen; el terapeuta a llevar a término el tratamiento hasta el final y el cliente a asistir puntualmente a las sesiones concertadas.

AL INICIAR UNA TERAPIA… también se puede realizar una evaluación diagnóstica, cuando la demanda sea hacer un diagnóstico para evaluar el alcance de una problemática y las posibles indicaciones terapéuticas que correspondan.

¿Qué referencias y herramientas puede utilizar el terapeuta?
Los instrumentales habituales de evaluación están constituidos por los sistemas de clasificación de trastornos mentales usados internacionalmente (DSM, ICD) o bien por los test de evaluación diagnóstica.

¿Para qué sirve tener un diagnóstico? ¿Las etiquetas nos ayudan?
La evaluación diagnóstica puede ser muy útil y necesaria para las finalidades específicas de un tratamiento, pero no está exenta de riesgos importantes para la autonomía y el bienestar de la persona, debido al poder estigmatizador del diagnóstico en el ámbito de salud mental.
Poner etiquetas, puede y no puede ayudar a la persona.
Un diagnóstico no ayuda cuando, por ejemplo, una persona que se le diagnostica agorafobia (fobia a los espacios abiertos) se ancla en el temor negativo que conlleva este miedo irracional.
Un diagnóstico ayuda cuando, por ejemplo, una persona que se le diagnostica un trastorno de la alimentación lo afronta y lo comparte positivamente con su entorno.



Además, el diagnóstico puede estar influido por cuestiones teóricas e ideológicas que pueden llevar a una interpretación sesgada de los datos en prejuicio del propio sujeto. Para evitar que esto suceda, la Asociación Americana establece que:
- Los psicólogos que apliquen los instrumentales de evaluación deben conocer bien sus objetivos, fundamentos, técnicas de aplicación e interpretación. Deben reconocer los límites de su competencia, sin ultrapasarlos.
- Los test no pueden utilizarse al margen de otros datos relevantes de la persona.
- Sus resultados deben considerarse igualmente en función de otros datos del contexto.



ESTAR INFORMAD@ ES ESTAR EMPODERAD@


Mónica Ruiz Romero 
Col.16209

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