Vacaciones con el bebé

Un bebé no es un impedimento para salir de vacaciones. Incluso antes de cumplir el mes, podéis iros a disfrutar teniendo siempre en cuenta unas precauciones básicas. Quizás no sea lo más conveniente hacer un viaje transoceánico o dormir en una tienda de campaña en plena ola de calor, pero no tiene por qué haber ningún problema por viajar a la playa, a la montaña o al pueblo.


Consejos generales para cualquier destino: 

  • Evitar las horas de más calor. 
  • Llevar siempre la protección solar adecuada. Recordad que los bebés menores de seis meses no deben llevar protectores solares.  
  • Llevar todo lo necesario para el cuidado y aseo del bebé 
  • Dar preferencia a un destino único sobre las rutas vacacionales. Especialmente si son muy pequeños, los bebés necesitan una rutina (flexible) que les de seguridad, y estar cambiando continuamente de sitio, de cama y de horario puede hacer que estén más irritables de lo normal. 
  • Recordar que antes de los seis meses está desaconsejado bañar al bebé en la piscina o el mar. A partir de esas edad se supone que ya tiene un sistema inmunológico más desarrollado y las vacunas básicas. 
  • Evitar sumergirle en un agua demasiado fría. Es común, por mucho calor que haga, que el agua esté muy fría en piscinas naturales, gargantas en la montaña... 
  • Asegurarse de los requerimientos médicos (vacunas) y burocráticos si viajáis a otro país. 
  • No son aconsejables los destinos de montaña con altitudes superiores a 2500 m. 
  • Sin caer en la paranoia, no está de más tener localizado el servicio de salud más cercano a vuestro destino. 
  • En los viajes en avión, ofrecer a bebé el pecho o el chupete durante el despegue y aterrizaje. 

Consejos para los viajes en coche: 

  • El bebé debe ir siempre en una silla de seguridad homologada y a contra marcha en el asiento trasero. 
  • Sal con tiempo y haz paradas frecuentes.
  • El bebé debería ir acompañado por un adulto que pueda ir ofreciéndole agua, distracciones y comprobando que está cómodo y seguro. 
  • Aprovechar si es posible las horas a las que el bebé duerme. A primera hora de la mañana sería lo más adecuado puesto que los conductores están descansados, el bebé aún tendrá sueño y el calor no es tan sofocante. 
  • Se pueden llevar juguetes que pueda manipular desde su silla de seguridad y distracciones suficientes. Estos juguetes conviene que sean específicos para el coche, para que no pierda el interés por ellos al tenerlos todo el tiempo a su disposición. 
  • Se pueden llevar bebidas y snacks saludables para el camino, como estos
  • No dejes nunca al bebé solo dentro del coche.
  • El aire acondicionado debe ser suave y no darle directamente. Aunque el bebé sude, es mejor evitar ponerle toallas u otras telas que le aíslen de la silla de seguridad, porque esta está fabricada con materiales ignífugos.

Consejos para bañar al bebé en la piscina 

La Sociedad Española de Neumología desaconseja la exposición prolongada de bebés y niños pequeños al cloro de las piscinas por estar relacionada con el aumento de posibilidades de desarrollar síntomas asmáticos. No desaconsejan el baño pero insisten en atender a las condiciones higiénicas de la piscina y no excederse con el tiempo que pasan los niños en el agua.

Los primeros síntomas de un exceso de cloro que se pueden observar en el niño es la irritación de las mucosas. Cuanto más pequeño sea el niño, más tiempo permanezca en el agua y mayor sea la temperatura de la piscina, mayor es el riesgo.

  • No dejar de vigilar al bebé ni por un segundo. 
  • No utilizar flotadores ni manguitos por su peligrosidad. 
  • Mojarle poco a poco antes de introducirle en el agua para aclimatarle. 
  • Respetar las horas de digestión. 
  • Renovar la protección solar siempre al salir del agua.
  • Comprobar que la piscina reúne las condiciones de seguridad adecuadas. 
  • Evitar baños demasiado prolongados. 
  • Priorizar las piscinas al aire libre. 
  • Evitar piscinas con el agua demasiado caliente. 


Consejos para llevar el bebé a la playa: 

Además de los consejos generales de las piscinas (vigilar al bebé, evitar flotadores y manguitos, mojarle poco a poco antes de introducirle en el agua, respetar las horas de digestión, ir renovando la protección solar...), en una playa se debe tener en cuenta:

  • Duchar al bebé al salir del agua para evitar irritaciones por el salitre, especialmente si tiene piel sensible. 
  • Es conveniente vestirle con ropa llamativa. En la playa siempre hay demasiada gente y esto ayudará a no perderle de vista o a que la gente se acuerde de él en caso de extravío. 
  • La arena es un material de estimulación potentísimo. Recuerda llevar juguetes para que manipule, construya, moldee... 


Alimentación:

  • Las bacterias proliferan con el calor, así que en verano aumentan las posibilidades de sufrir una intoxicación alimentaria. Hay que cuidar que los alimentos del bebé no rompan la cadena de frío. Si los llevamos a la playa o a la piscina, debemos llevarlos protegidos en una nevera portátil. 
  • Por el mismo motivo, es importante lavar bien los alimentos frescos.
  • La fruta, por ser ligera y fresca y por su alto contenido en agua, es el tentempié ideal.


Primeros auxilios: 

  • Picaduras de insectos: Lo principal es evitarlas con mosquiteras y repelentes naturales, pero si ya han picado, debemos asegurarnos de que no ha quedado clavado el aguijón (en caso contrario sacarlo con unas pinzas esterilizadas) y desinfectar la zona. En el caso de que la picadura sea grande o de un insecto desconocido, acudir a urgencias. 
  • Golpes de calor: Mantener al bebé en un ambiente fresco y acudir a urgencias si el malestar persiste. 
  • Medusas: Lavar la zona con cuidado para no extender la irritación y aplicar frío. El pediatra de urgencias valorará la necesidad de administrar corticoides u otros medicamentos. 
  • Ahogamientos: Una vez sacado al niño del agua, comprueba su respiración y su pulso. Túmbalo en una superficie seca. Debe recibir atención médica inmediata. 
  • Diarreas /extremiñiento: El cambio de rutinas, alimentación, el agua... pueden provocar estos problemas. La prevención para ellos es fundamental. En caso de estreñimiento o diarrea, asegúrate de que está permanentemente hidratado y ofrécele la dieta habitual. 
  • Quemaduras: Según la gravedad, puede ir desde el enrojecimiento hasta ampollas, vómitos fiebre... Se debe refrescar al niño con agua sin jabón, ofrecerle agua y vestirle con tejidos naturales. Si el bebé es menor de un año o la quemadura es grave y presenta otros síntomas, se debe acudir a urgencias. 
  • Alergias: Las vacaciones no son el momento idóneo para introducir nuevos alimentos en la dieta del niño, pero es posible que algún alérgeno ambiental presente en el destino de vacaciones cause problemas, que pueden ir desde una leve mucosidad hasta reacciones graves. Según la gravedad, se valorará la necesidad de acudir a urgencias. En todo caso, es importante identificar el alérgeno lo antes posible y tratar de aislar de él al bebé.
  • Otitis: La humedad y el calor favorecen la proliferación de hongos y bacterias. La otitis de piscina es una enfermedad común de los niños en verano. Para evitarla, hay que secarle bien después del baño y, si tu hijx es propenso a sufrir otitis, se le deben proteger los oídos al entrar a la piscina.

Y estando seguros, solo queda disfrutar del verano ¡Felices vacaciones!




Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

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