Ola de calor: Precauciones para los recién nacidos

Acabamos de salir de una ola de calor y ya está llegando la siguiente. Los recién nacidos, al no regular bien su temperatura corporal, son uno de los grupos de población más vulnerable a las altas temperaturas.

Más allá de las primeras horas de vida, es importante no abrigarles en exceso. Debemos vestirles con ropa fresca y de tejidos naturales que transpiren. Por inmadurez fisiológica, pueden tener las manos y los pies fríos, pero eso no quiere decir que se esté enfriando. Tan sólo conviene taparles por la noche. No en exceso, puede dormir solo con el pañal, sin body, pero tapado con una sábana ligera que le proteja de la bajada de temperatura nocturna y de picaduras de insectos. Tanto el colchón como las sábanas deben ser también transpirables, de tejidos naturales.

La temperatura ambiente ideal de la casa está en torno a los 22º. El sistema de regulación de la temperatura corportal del bebé no está maduro y por encima de esa temperatura le costará adaptarse. Si para mantener esta temperatura necesitamos poner el aire acondicionado, conviene haber ventilado bien la casa por la mañana y encender durante un rato el humidificador, para prevenir la sequedad de las mucosas y vías respiratorias del recién nacido. En todo caso, hay que evitar exponerle a las corrientes de aire y protegerle del aire directo de los aparatos.

El exceso de calor puede provocar consecuencias que van desde la sudamina (dermatitis por obstrucción de las glándulas sudoríparas) hasta un golpe de calor, que puede ser muy grave. Hay que comprobar si el bebé está sudando demasiado (tocándole la nuca), controlar que las mucosas están hidratadas y si moja el pañal con normalidad. Si tiene mucho calor puede reaccionar con llanto o, por el contrario, con apatía. En este caso debemos llevarle a un lugar más fresco, quitarle la ropa o incluso abanicarle suavemente. Si le notamos sequedad, una apatía excesiva o deja de mojar el pañal, hay que acudir inmediatamente a urgencias.

La hidratación es muy importante y, en el caso de los recién nacidos, sus necesidades estarán cubiertas con la lactancia materna a demanda. No es necesario ofrecerle agua ni ningún otro líquido.

El baño debe tener también la temperatura adecuada, alrededor de los 36º.

Durante la ola de calor es mejor evitar salir de casa, pero si la temperatura lo permite, se puede salir con el recién nacido a primera hora de la mañana o a última de la tarde. Además, con cinco o diez minutos de luz del sol dos o tres veces por semana en las horas más seguras, los bebés reciben toda la vitamina D que necesitan.


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