El castigo

Hace unos días me topé en una red social con un cartel que no voy a reproducir aquí para no darle más bombo, pero que decía algo así como "A consecuencia de los castigos físicos (creo recordar que hablaban de la zapatilla de la madre) desarrollé un trauma infantil conocido como respeto a los demás".

Lo más terrible de esa imagen es la cantidad de veces que se había compartido sin darse cuenta del error tan grande que conlleva ese planteamiento: El niño expuesto al castigo no aprende a respetar a los demás sino a parecer que les respeta cuando están sus padres delante. La zapatilla de una madre no está relacionada con el respeto a los demás; por tanto, es imposible que una cosa tenga como consecuencia aprender la otra.


Qué es el castigo

Vamos a dejar de lado el castigo físico porque ya es directamente ilegal en España y quiero creer que se está extinguiendo.

Un castigo es una sanción impuesta al niño ante una conducta considerada disruptiva. Esa sanción conlleva a menudo chantajes, amenazas, abusos de poder, etc. Estamos en todo caso menospreciando al niño, humillándolo, etiquetándolo (cuidado con eso) ignorándolo o ridiculizándolo.


Historia del castigo 

A mediados del siglo XX, el auge de la psicología conductista con sus "soluciones" a corto plazo unido a los cambios de paradigma en las familias que hacían que los padres pasaran cada vez menos tiempo con sus hijos, popularizaron nuevos métodos de crianza que desatendían los procesos madurativos, afectivos y motivacionales del niño para centrarse únicamente en sus síntomas visibles (la conducta) y modelarla a base de refuerzos positivos y negativos.

Ya hace tiempo que el conductismo (al menos de forma aislada) ha dejado de considerarse una opción en psicología, pero la mayoría de los padres siguen utilizando los castigos ante la falta de conocimiento de otras alternativas o por mantener inconscientemente unos modelos represivos de demostración de autoridad que emplearon con ellos de pequeños.


Efectos inmediatos del castigo como técnica conductual 

El castigo es percibido por los padres como una herramienta fácil porque no requiere conocimientos complejos sobre el desarrollo del niño ni los motivos que le llevan a actuar y, en cambio, es efectivo casi instantáneamente porque los niños, desde muy pequeños, ya son capaces de asociar una acción con una consecuencia desagradable, y es esa consecuencia desagradable lo que les disuade de volver a actuar, no el hecho de haber aprendido que lo que han hecho no se debe hacer por el motivo que sea.

Es decir: el castigo, en vez de enseñar la conducta adecuada, suprime la inadecuada temporalmente (mientras dure el estímulo negativo): No enseñan a razonar e impulsan al niño a repetir las conductas inadecuadas en cuando cese el estímulo.


Consecuencias del castigo: 

  • Convierten al niño en víctima y sumiso 
  • Le enseña a resolver los problemas mediante la violencia y promueve la venganza y el miedo 
  • No enseñan al niño a razonar 
  • Aumenta los niveles de estrés 
  • Disminuyen la autoestima y la confianza del niño 
  • Provoca ansiedad y sentimientos de culpa en los padres. 
  • Genera un clima de crispación que puede dar lugar a un círculo vicioso de violencia (el niño se rebela y los castigos van aumentando). 
  • Degrada las relaciones entre padres e hijos. 

Como ya explicamos aquí, deberíamos partir de la etapa del desarrollo del niño para tener en cuenta qué es capaz de comprender y por qué actúa de esa manera.






Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

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