Seis meses de BLW


Hay muchíiiiisma información sobre BLW. En esta misma web puedes consultar lo básico para poder empezar de manera exitosa y segura, pero una cosa es la teoría y otra es luego cómo llevarla a la práctica y, cuando le tocó a mi niña, pese a tener todos los conceptos más que claros, llegado el momento no sabía ni por dónde empezar.

El mismo día que cumplió los seis meses (hacía tiempo que se mantenía sentada sola y cumplía todo los requisitos necesarios que indicaban que estaba preparada), sin que fuera nada premeditado, le ofrecimos un muslito de pollo al horno que estábamos comiendo nosotros (ese tipo de cosas las comemos sin sal). Pensamos: "¿Y si le damos uno a ver qué hace?". Pues no nos podíamos creer lo que hizo: Se la comió casi entera. Yo no salía de mi asombro, no lo podía entender. Era la primera vez que cogía comida con la mano, solo tenía dos dientes abajo pero no hubiera necesitado más.

En ese tiempo, al mediodía comíamos todos juntos pero por la noche yo estaba sola con los niños para cenar y no me atrevía a darle nada. Estaba informadísima pero seguía teniendo miedo a los atragantamientos, así que durante el primer mes solo hizo una comida al día. Poco a poco, me fui atreviendo a ofrecerle cosas muy blanditas cuando estábamos solas, tipo brócoli hervido o pan. Además, me venía estupendamente para que me dejara cenar a mí. No aguanta mucho tiempo sentada en la trona experimentando con esas cosas de texturas, olores y sabores tan interesantes, pero lo suficiente para poder cenar yo sin atragantarme.

Mientras tanto, seguíamos con la teta a demanda exactamente igual que antes. Para mí, la teta y la alimentación complementaria eran actividades totalmente independientes. Nunca pensé "No va a querer comer comer porque ha tomado mucha teta", ni "No va a querer teta porque está comiendo mucho", ni nada parecido. No tenía esos conceptos asociados. Ni si quiera le ofrecía la teta antes de comer como se supone que se debe hacer: se la ofrecía estrictamente a demanda (y como es muy demandante, nunca llegaba a una comida con hambre).

Para evitar alergias e intolerancias, seguí también mi intuición. Ni su papá ni yo tenemos antecedentes de alergias así que no retrasé nunca ningún alimento por miedo a ese tema. Normalmente, cada alimento lo repetíamos un par de días seguidos para asegurarnos (y además, como come muy poca cantidad, me venía bien porque siempre le sobraba comida), excepto en el caso de las patatas, el arroz o cosas así que consideraba de muy bajo riesgo y no esperaba mucho entre uno y otro. Y es que al principio estaba un poco ansiosa por que llegara el momento en que hubiera probado ya los alimentos mínimos para poder ir combinándolos en recetas que se pareciesen a lo que solíamos comer nosotros. Si un día comíamos, por ejemplo, lentejas, y ella todavía no había probado ni las lentejas ni el ajo que les suelo echar, me veía en la tesitura de tener que escoger entre cocer las suyas aparte o hacer las de todos sin ajo... Y no me atraía mucho la idea. Pero esa etapa un poco más pesada apenas dura un par de semanas y compensa muchísimo. Ahora come prácticamente lo mismo que nosotros. Le apartamos su ración antes de añadir sal y listo. Son raros los días que no puede comer lo mismo que nosotros y eso nos ha ayudado que toda la familia coma más sano. Antes teníamos costumbre al menos una noche a la semana de tirar de pizza, salchichas frankfurt o cosas así. Ahora las salchichas están prácticamente desterradas y la pizza es casera y mucho más rica que las porquerías que compraba antes, con la masa sin sal y la salsa de tomate casera.

Sobre los atragantamientos, a pesar de mis miedos al principio, nunca ha pasado de hacer pequeñas arcadas los primeros días. Ahora es rarísimo que haga una. Curiosamente, aunque la carne sea lo que más miedo suele dar, a mí me preocupaban mucho más al principio las texturas pastosas, tipo el plátano, que me parecía que las gestionaba peor (ahora los plátanos se los come como si no hubiera mañana). Dejé enseguida de cortar la comida en bastoncitos como se recomienda normalmente porque, de esa manera, me parecía que los mordiscos eran mucho más grandes. Por ejemplo: si le cortaba una pera en bastones, ella se metía el bastoncito en la boca hasta donde le entraba. En cambio, si le daba la pera entera, la iba royendo en bocados son mucho más asequibles. Al principio le pelaba un poco la fruta para que la pudiera empezar. Ya no hace falta.

La cantidad que come varía de un día a otro. Hay días que apenas prueba nada y hay otros que sorprende lo que traga. Lo normal es que la cantidad sea aproximadamente una quinta parte de lo que comemos nosotros. Puede parecer muy poco pero si comparamos lo que come con su peso (en relación a lo que comemos nosotros con nuestro peso) es mucho. Para los días en los que no quiere comer nada, suelo tener algún plan B en el frigo. Las cosas que le encantan y siempre, siempre le apetecen son los tomatitos cherry y los filetes de pavo. Lo de los tomates es exagerado. Cuando vamos a hacer la compra al súper, tenemos que empezar por ir directos a la frutería a por una bolsa de tomatitos para poder ir dándole mientras compramos y que no se impaciente. En los últimos días le hemos dado a probar también el yogur. No lo necesita al estar con lactancia materna a demanda pero como yo los como a diario y me ve, solía pedirme. Le ha encantado.

El cómo presento las cosas en la mesa también es importante: Suelo ponerle comida en la bandeja de la trona (el vaso lo aprendió a dominar casi desde el principio pero el plato no consigo que no lo vuelque y lo tire por ahí). Normalmente come un poquito y se cansa. Entonces le doy agua, juega un rato con el agua y sigue comiendo. Si no cuela, le doy el postre (normalmente fruta). Muchas veces, después de la fruta, también vuelve a comer algo, o aprovecha para hacer mezclas extrañas, como sandwich de sandía untado en salsa de tomate. Si fuera por ella, si le presentara todo a la vez desde el principio, el orden que seguiría sería agua - fruta - todo lo demás.

El tema de los platos tengo que ver cómo lo gestiono, porque me gustaría empezar a usarlos... He probado los platos con ventosa pero no se pegan lo suficiente... Hace poco vi en una juguetería este plato, y estoy pensándomelo muy seriamente...
Esto enlaza con el tema de la limpieza: El perro aprendió pronto a coger sitio debajo de la trona a las horas de la comida para pillar lo que iba cayendo, pero desde que la nena se dio cuenta y le hizo gracia, es ella misma quien le tira la comida, así que hemos optado por no dejar entrar al perro en el salón durante ese rato y poner un hule de plástico limpio debajo de la trona para poder volver a recoger la comida que caiga.

Los cubiertos los maneja regular. Es muy gracioso ver cómo intenta pinchar cosas con el tenedor, pero pocas veces lo consigue. Y la cuchara... bueno. La coge, carga ella sola las cosas más o menos bien, pero al llevársela a la boca da media vuelta a la muñeca y lo vuelca todo por el camino. Cuando se deja, intento guiarle el brazo.

La semana pasada estuvimos en la revisión del año con el pediatra y, la verdad, he tenido mucha suerte. Está igual de desactualizado que cualquier otro pero, como la nena mantiene más o menos su percentil desde que nació, pasa de decirnos nada. Nunca nos ha preguntado absolutamente nada de la alimentación, ni si quiera a los seis meses. Nos volvió a dar las típicas fotocopias con consejos desfasados pero nos dijo "Está perfecta, seguid con lo que estéis haciendo". No se puede pedir más...




Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

5 comentarios:

  1. Nosotros llevamos ya 15m de blw y genial tb! Los nenes están perfectos, siguen con tu teta a demanda, y todos felices como perdices! No me canso de alabar esta manera de alimentar a nuestros pequeños!

    ResponderEliminar
  2. Es una pena que en España todavía no se conozca este método, ni si quiera por los pediatras. Y aprovecho para preguntarte... ¿Ha dejado de tirar los platos con 15 meses? jajajajja

    ResponderEliminar
  3. No sabes cuánto me alivia leerte: ¡me siento tan identificada! Mi hijo (7 meses, desde los 6 con blw) se mete los bastoncitos hasta la campanilla, y con el plátano y una coliflor demasiado cocida se atragantó. El susto fue tan horrible que, aunque fue al principio y ya demuestra mucha más destreza, sigo aterrorizada cada día a la hora del almuerzo. Ya sé que llevamos poco tiempo, pero todavía me cuesta creer que un día pueda relajarme y disfrutar de la comida en familia. A él le gusta todo y está asombrosamente también aprendiendo a beber en vaso. Supongo que necesitaré paciencia, porque las hambeurguesaaude pollo por ejemplo no le valen del bocado tan grande que les da. Luegl ss le quedan mil trozos en la boca. Cuál fue vuestra progresión?
    Gracias!!

    ResponderEliminar
  4. Claro, es que una cosa es la teoría y otra es llevarla a la práctica... :)
    http://www.lardamma.com/search/label/informaci%C3%B3n%20blw Aquí están recopilados todos los post con información de interés sobre BLW que hemos recopilado hasta ahora.
    Y tranquila, que todo se va relajando, aprenden enseguida! :)

    ResponderEliminar

La información ofrecida aquí es gratuita. Dejando un comentario, que puede ser anónimo, nos ayudas a posicionarnos mejor en los buscadores para que más familias que nos necesitan puedan encontrarnos.
¡Gracias!