El "no" y las rabietas

Las familias que defendemos la crianza con apego, consideramos al niño un miembro más de pleno derecho, tan digno como cualquier otro. Por tanto, siempre debe ser escuchado, atendido y tenido en cuenta. Si a nuestra pareja, por ejemplo, no le desatenderíamos en ningún caso cuando necesita apoyo emocional, a nuestro hijo mucho menos, ya que se trata además de una persona más vulnerable cuyo mundo gira en torno a nosotros. Si los adultos sufrimos cuando no nos sentimos queridos, podemos imaginar el sufrimiento que llegan a tener los niños que se sienten totalmente desamparados cuando se les deja llorar por motivos tan frívolos como "estoy ocupado con el móvil, que no se acostumbre a que siempre le voy a tener que hacer caso al momento". Pero, por supuesto, el niño es una persona que está aprendiendo, de modo que no debemos caer en el autoritarismo, pero tampoco se trata de dejarle hacer cualquier cosa, especialmente en situaciones peligrosas, pero para negar algo hay alternativas. Decir "no" solo por demostrar autoridad genera tensiones innecesarias. Además, los niños pequeños no tienen la capacidad de entender "no", que es un concepto abstracto.

Evidentemente, si encontramos al bebé haciendo algo peligroso, muchas veces nos saldrá un "¡no!", pero en la comunicación diaria la mejor opción es evitarlo. Cuando hablamos del desarrollo del lenguaje en el niño, ya explicamos por encima el proceso de adquisición gramatical de una lengua: el niño comprende antes oraciones activas que pasivas, oraciones simples antes que compuestas y oraciones positivas antes que negativas. ¿Por qué? Porque una oración negativa no es más que una positiva dada la vuelta. Es decir, cuando decimos "No toques eso", el niño tiene que interpretar primero el sentido de la oración "tocar eso" y después tacharlo mentalmente. Esto puede generar frustración puesto que ya ha pasado por su cabeza la idea de hacer algo y, depende de la edad del niño, la reacción puede ir desde no entenderlo hasta desencadenar en una rabieta. Por ello, proponemos como alternativa la formulación de frases en positivo. Por ejemplo: En lugar de "No toques eso", podemos decir "Eso hace daño; mejor juega con esto otro". De esta manera, por una parte, le estamos hablando en un lenguaje claro y respetuoso, dándole motivos en lugar de negar autoritariamente. Y por otra parte, estamos derivando su atención a otra cosa para no generar frustración al prohibirle simplemente tocar algo sin darle alternativas.

Pero llega un momento en el que es el propio niño el que utiliza el no. Es la etapa de las famosas rabietas, que se da alrededor de los dos años. ¿Por qué? Como explicamos al hablar de la formación del autoconcepto, el niño aprende a conocerse a sí mismo como ser independiente por comparación con los demás. Si conocemos el desarrollo del niño, nos será más fácil comprenderle, ponernos en su lugar y no caer en la tentación de pensar que el niño nos está desafiando o tomando el pelo y cosas por el estilo, porque no lo hace. Simplemente, en su proceso de independecia, pasa por una fase en la que necesita identificarse a sí mismo, manifestarse de forma autónoma y eso, en ocasiones, choca con lo que los padres y madres podemos permitirle por su seguridad o por otras circunstancias.

En relación a las rabietas hay tres fases en las que podemos actuar:

  • 1) Prevención: preparar un ambiente seguro donde pueda jugar libremente, evitar enfrentarse a situaciones que suelen acabar en conflicto, ser permisivos hasta cierto punto (si quiere, por ejemplo, salir a la calle con un juguete, quizás compense dejar que lo saque aunque os haga ir un poco más lentos antes que montar el numerito), trabajar la empatía, etc. 
  • 2) Solución en el momento / a corto plazo: abrazarle (si se deja), poner palabras a sus sentimientos, explicarle la situación, darle alternativas o tratar de llegar a acuerdos ("entiendo que te gustaría seguir jugando en el parque porque nos estábamos divirtiendo, ahora estás frustrado por tener que irnos pero tenemos que ir a recoger a tu hermano. No podemos dejarle solo, ¿verdad? Si quieres, podemos volver mañana y seguir jugando"), permanecer a su lado, salir con él a la calle o fuera de donde haya tenido lugar la situación desencadenante de la rabieta para distraerle y para evitar poneros ambos más nerviosos por los posibles comentarios de la gente, no juzgarle (no decirle nunca "eres malo"), tener en cuenta que el niño lo está pasando mal, etc. En todo caso, no ignorarles nunca
  • 3) Solución a largo plazo: La prevención y la solución a largo plazo consisten en lo mismo: apego, apego y apego (ver este post y este otro). Un niño con un apego seguro que tiene claro que siempre le queremos independientemente de los conflictos que puedan surgir, crecerá con una personalidad segura, evitaremos muchos conflictos y le será más fácil superar esta etapa. 
 Es importante educar desde la coherencia y el respeto, y no es coherente ni respetuoso, por ejemplo, levantar la voz para decir que no se chilla. Prediquemos con el ejemplo. Los niños aprenden lo que ven y, si a un niño le chillamos, le estamos enseñando a chillar, incluso aunque en el momento consigamos que deje de hacer aquello que nos molesta, pero a la larga será peor. Y es que se trata de que aprendan a convivir no en base a castigos (ni si quiera a recompensas), sino en base a su propia moralidad interna (comportarse de manera correcta porque quieren estar bien y no quieren dañar al otro). Si un niño crece en un ambiente relajado con una comunicación respetuosa, reproducirá esos mismos esquemas.

Como dice Rosa Jové: "el castigo es el fracaso del educador". Unos padres con estrategias educativas adecuadas no necesitan los castigos ni la manipulación del conductismo para educar a sus hijos.




Video cuento "El monstruo de colores", para ayudar a los niños a reconocer las propias emociones.





Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

3 comentarios:

  1. Como me gusta!!! Nosotros estamos de lleno en esa estapa.. Y lo bien que lo llevamos gracias a entender que no nos reta... que está creciendo... y que en cada "rabieta" y con cada "rabieta" aprendemos todos... él y nosotros. :)

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  2. Como me gusta!!! Nosotros estamos de lleno en esa estapa.. Y lo bien que lo llevamos gracias a entender que no nos reta... que está creciendo... y que en cada "rabieta" y con cada "rabieta" aprendemos todos... él y nosotros. :)

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  3. Muchas gracias, Ángela. Ojalá contribuyamos a que todo el mundo entienda un poco mejor esta etapa. :)

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