5 errores comunes de papás primerizos


1) Hacer más caso a la gente que a tu propio instinto. 

Empezando por el pediatra. Sabrá mucho de enfermedades y tratamientos, pero no tiene por qué saber nada de crianza. Sin embargo, por norma general, les encanta dar consejos, incluso por escrito. Si quieres evitar disonancias cognitivas, simplemente no leas esas hojas. Si te apetece dar el pecho a demanda, dáselo. Si duermes mejor con él, hazlo. Si no quieres usar carrito, no lo uses. Tú eres el mejor pediatra de tu hijo: tú eres quien le conoces y sabes qué es lo que más le conviene, qué es lo que más le calma, qué es y no es normal en él, etc.


2) No aceptar ayuda.  

Está muy bien creerse superwoman, pero no sirve para nada más que para sobrecargarse. Sobre todo cuando el bebé es muy pequeño, si puedes tener ayuda, ¿por qué no aceptarla? Que venga tu suegra a limpiar la casa, por muy mal que os llevéis, mola. Y si quiere coger al bebé un rato, tampoco te tienen por qué entrar los siete males, que no va a pasar nada. Otra cosa es que el bebé no esté agusto con ella o que se lo quiera llevar más allá de tu campo de visión y no te fíes de que le pueda untar el chupete con miel o liar alguna de ese tipo. Pero teniendo esas precaciones controladas, ¡relájate! Acabas de parir, no es momento de calentarse la cabeza, es momento de disfrutar de tu bebé y pasar de todo lo demás.


3) Dejar de hacer cosas que te apetece hacer, como irte de vacaciones.  

No se trata de meter a un recién nacido 14 horas en un avión, pero pocas cosas hay que no puedas hacer en la playa más cercana igual que en tu casa. Y si te apetece dejar a tu bebé de tres meses un par de horas con su padre para ir a la peluquería a solucionar el desaguisado que tienes en la cabeza desde que eres madre porque no has tenido tiempo de volver a usar una mascarilla capilar, ve. Sentirse culpable por hacer cosas así son ganas de estar mal.


4) Tener al niño en una burbuja.  

Esterilizar todo lo que toca el bebé es el camino más fácil para hacer que de mayor sea hipersensible. No pasa nada si se le cae el trozo de pan al suelo limpio y se lo vuelve a meter en la boca, si manosea al perro, si al salir de la frutería se quiere comer una pera sin lavar... Déjale hacer cosas, experimentar, probar, tocar... Confía en él.


5) Nutrición específica para niños. 

"Estas galletas deben de ser buenas porque tienen un osito y muchos colores en el paquete y pone que está enriquecido con vitaminas y mimimimimi". Error. Todo lo que sea específico para niños es normalmente un engañabobos. Si miras los ingredientes y la información nutricional de esas galletas verás que llevan la misma cantidad de azúcar y grasas que cualquier otra, solo que cuestan tres veces más.
Otro ejemplo:
-Potito de plátano y naranja. 250 gr. 1,10 €.
-Plátanos y naranjas: 1,25 € el kilo! Y sin conservantes.



Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

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