5 cosas que aprendes de tus hijos


  • Que eres mucho más fuerte y paciente de lo que creías. 

Yo, que no llego a los 50 kg., soy capaz de portear a mi niña de 10 kg. y medio mientras friego el salón, después de haber dormido cuatro horas en toda la noche... Y con buena cara. Yo, que muero de la desesperación cuando la web tarda en cargar media décima de segundo más de lo normal, soy capaz de pasarme dos horas de reloj explicando amorosamente al mayor cómo se calcula una progresión geométrica, a pesar de que no lo sabe hacer porque no le ha dado la gana de atender en clase (vaya lucha tiene el pobre con sus hormonas como para tener que atender a todo). Y soy capaz de volvérselo a explicar amorosamente cuando se hace tal lío que ya no recuerda ni las tablas de multiplicar.



  • Que el mundo es fascinante y tienen mil posibilidades. 

El mundo es como un enorme juguete con mil posibilidades. Una simple cuchara, por ejemplo, puede servir para comer, para tocar el tambor, para ponértela de peineta, puede ser una catapulta, una raqueta de tenis, hace ruidos distintos al frotarla contra una botella de plástico según por qué lado lo hagas, te puedes ver reflejado en ella con una distorsión diferente por cada lado,...



  • Que nacemos puros, sociables y felices. 

Mi hija es muy feliz. Va por la calle saludando a todo el mundo, siempre se está riendo, todo le flipa... Y se puede pensar: "Claro, tiene todo lo que quiere: apego seguro, teta a demanda, no se le castiga, etc.". Pero ahora viene la parte en la que no me siento tan bien:
Hace 14 años, las cosas eran distintas, no conocía esta manera de criar e hice con el mayor cosas que me aconsejaban de las que ahora me arrepiento muchísimo. Y ya entonces intuía que algo no estaba haciendo bien, porque se me caía el mundo encima cuando le reñía muy seria y le mandaba al rincón de pensar, recuerdo que me quedaba detrás de la puerta de su habitación a veces oyéndole hacer algún puchero mientras reprimía mis ganas de entrar porque me habían asegurado (el entorno, el pediatra, las revistas de crianza...) que si entraba un minuto antes de tiempo convertiría a mi hijo en un ser horrible para el resto de su vida. Pero lo peor de todo, con diferencia, era cuando le llamaba después de ese rato. Él volvía corriendo a abrazarme con la sonrisa más pura del mundo, como si nunca me hubiera portado mal con él.




  • Que existe el instinto animal: 

Sabemos que existe porque vemos que los bebés nacen y tienen reflejos, pero me refiero en este caso más a las madres. Por supuesto que tenemos un instinto salvaje para defender a nuestros cachorros, pero me resulta más sorprendente el instinto que tenemos para saber cómo actuar (aunque a veces el mundo te haga dudar de ello). Recuerdo una vez, cuando mi hijo mayor tenía unos tres años, se puso malo con fiebre. Le llevé al pediatra y me dijo que tenía que meterle en la bañera con agua fría y otro montón de barbaridades que ahora mismo no recuerdo, pero volví a mi casa con esa información en la cabeza. Llené la bañera, le desnudé y de repente algo me hizo cambiar de idea. Me quité yo también la parte de arriba y nos quedamos en el sofá todo el día, piel con piel, sin haber oído jamás nada de ese método.



  • Distinguir lo importante, lo urgente y lo secundario: 


Empezamos por lo secundario: planchar, limpiar los cristales, ordenar el armario, ir a la boda del cuñado de tu ex jefe, etc.
Urgente: Hacer la comida, tener ropa limpia, ir a comprar lo básico...
Importante: He aquí el intríngulis de la cuestión. Importante es todo aquello que te motive a seguir llevando la vida que llevas. Quizás si el fin de semana el papá de la criatura se la lleva a dar un paseo para que te tumbes a la bartola a leer un libro que te apetece desde hace tiempo / hacerte la manicura / escribir un blog / quedar con una amiga sin interrupciones... Cuando vuelva, estarás con las pilas cargadas, deseando abrazarles y dispuesta a fregar el salón porteando a un bebé con buena cara.








Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

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