Jueguetes a evitar

Si hace unos días hablábamos de juguetes recomendables para los bebés, hoy toca la lista de juguetes a evitar y, sobre todo, los motivos:


 1) Tacatá:

Este juguete atenta contra el principio del movimiento libre que permite al niño desarrollarse de una manera segura y respetando sus ritmos. Forzar en el niño una postura para la que aún no está preparado no le ayuda en su desarrollo sino que más bien puede perjudicarlo, además de que los tacatás aumentan considerablemente el riesgo de accidentes.
 Puedes descargar el estudio de la AEPED sobre el tacatá aquí.
Esto es extensible a los columpios para colgar de los marcos de las puertas, las correas para aprender a andar que sujetan al niño por la entrepierna, etc.


 2) Cacharros llenos de luces y sonidos:

Los juguetes deberían servir para estimular la imaginación y la creatividad del niño, no para estresarle y saturarle. Son preferibles los juguetes simples, preferiblemente fabricados con materiales naturales, que permitan al niño.
El juguete debe permitir al niño cierta libertad y la posibilidad de manejarlo libremente, porque es el mejor entrenamiento del niño para su desarrollo psicomotor, su desarrollo cognitivo y su uso del lenguaje, incluso aunque juegue solo.


3) Alfombras de goma eva: 

Este es un punto controvertido. No se trata de descartar automáticamente las alfombras-puzzle de este material, sino estar atentos a su composición y comprarlos en jugueterías de confianza. El problema está por un componente que puede aparecer en este material (tanto en alfombras como en cualquier otro juguete u objeto que lleve goma eva en su composición). Se trata de la formamida, que puede ser tóxica en grandes cantidades.
Esta sustancia se puede detectar, principalmente, a través del olor. Si al abrir el paquete huele fuerte con un olor químico, descártalo.


 4) Dvds infantiles: 

Se trata de evitar la pasividad delante de una pantalla. Ya sé que hay niños de muy alta demanda y que los papás y mamás estamos tentados a veces de enchufarles un ratito delante de los dibujos para poder hacer algo, pero se deben tener en cuenta aquí nuevamente las recomendaciones de la AEPED: la exposición a la televisión no ayuda al desarrollo ni a la imaginación como lo hacen los juguetes adecuados y, en cambio, provoca pasividad, tenencia a la obesidad y posibles futuros problemas relacionados con el TDAH, del que ya habló nuestra psicóloga aquí.
No digo yo que no puedan venir bien en momentos puntuales, como en viajes en coche (sobre todo si al bebé no le gustan) o para distraerle mientras le cortamos las uñas... Pero ya.


5) Parques: 

¿No será mejor una habitación entera adaptada al bebé? O, en todo caso y si el espacio no lo permite, ¿no será mejor un corralito que ocupe buena parte de una habitación donde pueda moverse libremente por el suelo?
Al bebé lo que le gusta es explorar su entorno, experimentar... No es un trasto tan agresivo como el tacatá pero sigue yendo totalmente en contra del principio del movimiento libre que defendemos en esta web.
Además de que lo más probable es que un niño que colecha, es porteado y se alimenta a demanda, tarde como mucho diez minutos en empezar a llorar dentro del parque.


...


 Y algunas precauciones más: 



  •  Procura no sobresaturar de juguetes la habitación del bebé. Necesita a sus padres, no sustitutos, y tener un exceso de juguetes puede hacer que pierda el interés pronto, dificultar su concentración, incluso que no aprenda a valorar lo que tiene. 
  • Cestas de chuches. He visto este regalo más de una vez incluso en bebés muy pequeños. No tiene ningún sentido. El bebé no conoce el azúcar, no lo echa de menos y no prefiere un Aspito (por ejemplo) antes que cualquier fruta, mucho más sana y sabrosa. 
  • Cuidado con los globos. Mi hijo mayor tuvo durante un tiempo un pequeño derrame en el ojo cuando se le explotó un globo que le dieron, por cierto, sin mi permiso. Además del susto que se llevó... 
  • En bebés más mayores, se le puede enseñar (no forzar a hacerlo) cómo se recogen los juguetes después de usarlos. Meter las cosas en su caja puede ser un juego en sí mismo. 
  • Los peluches son monísimos, pero son una guarrería atrapapolvo. 
  • Y por último: teniendo en cuenta unas normas de seguridad mínimas, ¡cualquier cosa puede ser un juguete superdivertido!





Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

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