El Terrible caso de la Enfermera Tocapitos - El Pito no se toca

Érase una vez un niño precioso de 17 meses. Le encantaba embarrarse, tirarse encima de los cojines, jugar con el iPad (si, con el iPad) y dar besos y abrazos. P era un niño perfecto. Comía lo que quería, jugaba lo que podía y más y no hacía daño a casi nadie (las típicas peleas de parque y poco más).

Sus padres le criaban con todo el respeto y amor que podían, respetando sus ritmos y dejando que aprendiera de sus errores e intentos. En emprendimiento, se le llama Lean Startup. En Crianza, Crianza respetuosa.

P tuvo sus más y sus menos con la salud desde pequeño.... bilirrubina, bronquiolitis, bronquitis, boca-mano-pie, faringitis, laringitis, muchos virus (aka noseloquetieneperoselepasará), gastroenteritis... También desde pequeño su pediatra (de la mutua) nos decía a cada visita "es de alta demanda", a lo que nosotros respondíamos "también de alta entrega"... aunque esto no toque hoy.

Pero hablando de tocar... al cambiarnos de piso, nos pilla muy cerca el CAP y dijimos "vamos a probar con el pediatra y la enfermera a ver que tal"... total, que ayer fuimos a la primera visita con la enfermera. P nada más verlas ya se puso nervioso y no paraba de decir "nonononono"... que listo es, el jodido. Pero yo, que soy más tonto, no lo vi venir.

Entramos a la visita, y la enfermera empezó la revisión mientras le explicaba a una chica joven que debía estar en prácticas que iba haciendo y como iba el programa informático... a una de las cosas que explicaba, la practicanta le dijo "pero esto no lo hacen los doctores" y ella contestó por lo bajini "bueno, si, pero nosotras también podemos hacerlo". Ahí ya me dió también mala espina.

Pero lo malo vino luego... cuando me preguntó "que cosas le han pasado", le conté todo el historial... y al final le dije "bueno, también nos dijeron que tenía fimosis pero que no hiciéramos nada".

Malamaria.

 Se le iluminó la cara. Se le afilaron los colmillos. Le salieron cuernos y alas. Empezó a salir humo de detrás suyo, y apestaba a azufre. Dijo algo como "vamos a ver" mientras salivaba y se frotaba las manos... se acercó a P, que sollozaba y repetía su "nonononononononono" y de repente... TACATRÁ! Retracción que te va! P se puso a llorar, y ella me dijo "tranquilo, no pasa nada, de tan pequeños la piel es muy fina y nosequenosecuantos" porque yo no podía escucharla con el cabreo que llevaba. Me dijo "no le duele y no le va a doler, peeeeeeeeroooooo si luego ves que cuando hace pipí se queja es porque la urea misma le pica y le cura, así que no pasa nada. Le voy a poner ahora una crema-vaselina para que le escueza menos, y llévate esta crema de muestra para ponérsela esta noche" a lo que yo le dije "pero no hemos quedado que no le iba a doler y que no pasaba nada?"

Estimada Enfermera Tocapitos,

No entiendo su filia con los pitos de los niños, pero allá usted. No voy a meterme con sus evidentes carencias afectivas, pero creo que puede solucionarlas con otros métodos más actuales. Mientras, le ruego que deje de tocarles el pito a los niños. Por un lado, usted no es pediatra, es enfermera. Por otro lado, la Asociación Española de Pediatría lo dice bien claro "Ante un proceso absolutamente natural lo más sensato es no hacer nada. Únicamente cuidar la higiene local con una suave retracción del prepucio, sin forzar.".

Y por último... que el pito de P lo tocará quien él decida y nadie más. Así que le repito, por si no lo tiene claro... El pito no se toca. 

Papá P


No hay comentarios:

Publicar un comentario

La información ofrecida aquí es gratuita. Dejando un comentario, que puede ser anónimo, nos ayudas a posicionarnos mejor en los buscadores para que más familias que nos necesitan puedan encontrarnos.
¡Gracias!