TDAH ¿TRUCO O TRATO?






La existencia del Trastorno de Atención, con Hiperactividad (TDAH) o sin Hiperactividad (TDA), actualmente sigue estando cuestionada.

¿Qué intereses cubre la presencia del TDAH?
¿Su existencia mejora la salud de los niños que son diferentes, más inquietos o menos atentos que sus iguales?
¿Es una invención que genera enormes beneficios económicos a costa de medicar a niños sanos?

Para hablar y analizar sobre el TDAH, parto de la base de que no es una conducta alterada ni un trastorno social ni una enfermedad mental; es un trastorno de origen neurológico, que afecta la zona del autocontrol del cerebro y que se origina por un desequilibrio entre dos neurotransmisores: la noradrenalina y la dopamina.
Si queremos evaluar del TDAH es necesario realizar un trabajo en equipo entre la familia, la escuela, los psicólogos, los pediatras y los psiquiatras expertos en esta patología; acompañando al niño, sobretodo, desde el amor y la empatía. Además los cuestionarios y evaluaciones que se pueden utilizar (como el manual DSM-IV, ICD10, test de Conners o/y escala EDAH) son orientativos, complementarios y no determinantes para diagnosticar taxativamente el TDAH. Debemos hacer un análisis personalizado de cada caso, pues no todos los niños hiperactivos (o más inquietos que el resto del grupo de iguales) mantienen los mismos niveles en atención, impulsividad, hiperactividad, comportamiento y aprendizaje. Ni todos los niños tienen las mismas necesidades.
Para crecer saludablemente, nuestros niños necesitan ir redescubriendo quienes son, hasta donde pueden llegar a hacer o qué normas implícitas y explícitas hay en su entorno más cercano. La impulsividad y la hiperactividad son dos rasgos característicos de la edad infantil y están presentes en todos los niños (con o sin TDAH). Entonces ¿Qué queremos, truco o trato? ¿Medicamos a los niños, de por vida y con efectos secundarios, para que no molesten ni en casa ni en la escuela o apostamos por una evaluación personalizada y amplia de cada caso?
Evidentemente un niño más movido que el resto requerirá de una atención distinta (que no especial) más plástica, menos rígida y más agotadora para el adulto que lo acompaña. Los niños son niños, no adultos, y están en el momento vital de máxima expansión para desarrollarse saludablemente y experimentar sobre su entorno.
Un trato, educación y crianza respetuosa y consciente hacia los niños facilitará el poder ser adultos más sanos, respetuosos y conscientes.

Para poder abordar la actuación del TDAH y las diferencias individuales de cada ser humano, es necesario incluir un cambio en el sistema educativo familiar, escolar y social.

Miremos el mundo del niño, desde la perspectiva y visión del niño. Somos los adultos los que tenemos la responsabilidad de acercarnos a él y no a la inversa.

Además la hiperactividad en algunos niños suele ser transitoria y su origen puede partir de factores biológicos y psicosociales:
 - Problemas familiares que les hayan afectado; por ejemplo, que papá y mamá se hayan separado y uno de ellos se haya marchado de la casa.
- La muerte de una persona querida.
- La llegada de un nuevo hermanito.
- Un cambio de domicilio, de país y/o de amigos.
- Que el niño sufra un rechazo por parte de la familia o en la escuela.
- Que el niño reciba un trato agresivo por parte de los adultos.
- Que al niño se le impongan órdenes y prohibiciones absurdas.
- Poca libertad ante una iniciativa del niño.
- Organización de la vida del niño de manera inadecuada.
- Problemas durante el embarazo.
- Manipulación o violencia obstétrica durante el parto (Fórceps, etc).
- Enfermedades infecciosas graves durante las primeras edades.
- Algún golpe fuerte recibido.
- Algún defecto o enfermedad física.
- Su estado de ansiedad.

Inicialmente no incluyo las “etiquetas” en el acompañamiento y búsqueda de soluciones o estrategias con mis clientes, pero existen. Hablar de TDAH, es hablar de una etiqueta. Así que, de igual modo que cuando nacemos nuestros padres nos regalan un nombre, la Ciencia otorga nombres para cada una de las sintomatologías observadas (cual padre a sus hijos) cuando se observan ciertos síntomas físicos y/o psicológicos. Y aunque el TDAH ha recibido distintos nombres desde su primera descripción (hace más de 100 años), es una entidad clínica reconocida como tal desde hace más de 50 años. En 1998, la American Medical Association lo describió como "uno de los trastornos mejor estudiados en medicina, en el que los datos globales sobre su validez superan a los de muchas enfermedades" y la Organización Mundial de la Salud, en su documento "Caring for children and adolescents with mental disorders" (2003), lo identifica como un trastorno poco conocido y con importantes repercusiones económicas en el cuidado de la salud infantil.
En estas dos afirmaciones hayamos ya una de tantas discrepancias respecto al TDAH. Otro ejemplo de contradicción es la revelación del famoso psiquiatra estadounidense que descubrió el TDAH, Leon Eisenberg quien confesó (según el semanario alemán Der Spiegel) siete meses antes de fallecer en 2009, que el TDAH se trata de "un ejemplo de enfermedad ficticia". A continuación os dejo el enlace de la noticia: http://www.lavanguardia.com/vida/20130527/54374878936/deficit-atencion-ninos-ficticio.html
Ante estas revelaciones, también podemos mencionar otro estudio realizado por la psicóloga estadounidense Lisa Cosgrove. Ella expone que de los 170 miembros del grupo que trabaja con el 'Manual de los trastornos mentales', el 56% tenía una o más relaciones financieras con empresas de la industria farmacéutica.
Con estos intereses cruzados y dificultades sobre la mesa, no es de extrañar que el TDAH se esté sobrediagnosticando y que durante los últimos cinco años, en Estados Unidos (EE. UU.), las cifras de TDAH hayan aumentado en un 22%; lo que significa que ahora uno de cada diez niños (10%) está diagnosticado de TDAH, suponiendo hasta un total de 5,4 millones de niños diagnosticados con TDAH de 4 a 17 años en EE. UU.

        


El TDAH es un trastorno cuyo diagnóstico es aún incierto y necesita una seria instigación para aclararlo. Buscar y tratar las razones psicosociales que desencadenan ciertas conductas es un proceso más largo y más importante que prescribir una pastilla contra el TDAH o una “pastilla mágica”.
También os facilito un enlace del programa completo “Retrats” del pasado 4 de marzo de 2015 y dos enlaces de parte de la misma entrevista; donde conversan con el psiquiatra, neurólogo y psicoanalista Jorge L. Tizón principal experto en salud mental del estado español:

"Empastillados" (entrevista completa):

"El TDAH es una invención farmacológica"

"Psiquiatras infantiles me piden ayuda para saber resistir la presión que reciben para que mediquen a los niños"



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3 comentarios:

  1. Tenía ganas de leer una entrada de una psicóloga que siga nuestra filosofía para ver qué opinaba sobre el TDAH. A mi hijo mayor se lo diagnosticaron de muy pequeño y siempre me negué a medicarle, a pesar de que me decían (profesores, el psicólogo del cole, pediatra...) que era un caso de manual, de los "exagerados".
    Sí que tuvo muchos factores de riesgo que describes en esta entrada, además de que estábamos solos y, como yo trabajaba, pasaba la mayor parte del tiempo en la guardería. Aún así, me negué a creer que esa capacidad de atención casi nula y ese "baile de san Vito" fueran un trastorno metal. Tuve que tener muchíiiiisma paciencia, dedicarle todo el tiempo que podía (dentro de lo poco que podía), estar encima suyo continuamente recordándole lo mismo todos los días, hablar mil veces con profesores que se pensaban que el niño les estaba vacilando... etc.
    Ahora que ya es mayor la hiperactividad prácticamente ha desaparecido. El déficit de atención permanece pero bueno, vamos poco a poco y estoy orgullosa de haber podido ir resolviéndolo con paciencia y cariño en lugar de dopándole para tener yo una vida más fácil.
    :)

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    1. ¡Hola!
      El camino no suele ser fácil, como tu bien sabes. Te animo en el acompañamiento que estás haciendo a tu hijo (aunque ahora sea mayor), seguro que te lo agradecerá y estará orgullosa de esa madre fuerte y empoderada que lo apoya. Una abrazo.

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  2. Me alegro de que te haya gustado y servido el artículo, si tienes alguna pregunta concreta que te gustaría que contestara Mónica, por favor, no dudes en hacérnosla llegar.

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