HISTORIAS DE MAMÁ VOL.1



YO SOY YO Y MIS...HORMONAS, por Inma Moltó



  
YO soy yo y mis..., hormonas, pechotes y algunas estrías. Ante todo voy a hablar de este tema con humor, porque la vida sin humor no tiene sentido. Hace unos meses que soy mama, algo maravilloso, pero también agotador. Aunque Emma esta en este mundo siete meses, mi maternidad empezó hace dieciséis meses, bueno mas bien desde que decidimos buscar un bebe (como si buscar implicará “per se”, encontrar)... De eso va hacer tres años. Antes de Emma estuve embarazada tres veces, tres embarazos que no salieron bien, que con pocas semanas dijeron adiós, pero, aunque no es el tema de este post, quiero contarlo por dos razones: una, porque si la gente no lee y “normaliza” el hecho de sufrir un aborto, parece que seas la única en el planeta incapaz de retener un embrión, y pasa a menudo, mucho más de lo que se cree...¿se sufre? Muchísimo, es una sensación de vacío indescriptible, pero se supera, aunque no se olvida. La otra razón, es que con el primer aborto llegaron las hormonas...bichas, minúsculas, casi imperceptibles que te manipulan a su antojo...con ellas eres capaz de levantarte sintiéndote como una diosa y acostarte sintiéndote miserable(¿que digo? Entre estos dos sentimientos antagonistas puede haber minutos de diferencia). Y no solo te afecta a ti, si no, también a tu entorno. Puedes querer a tu marido y al poco rato, quererlo, pero querer verlo con las maletas fuera de tu casa. Si, así es, y tú, ser iluso y hormonado que andas montada en la montaña rusa de la vida,que te dicen con cariño que estas un poco histriónica y dices... Nooooo ... Si yo llevo un embarazo estupendo... Ya. Si. De acuerdo. Los meses van pasando, pasa el susto del primer trimestre. Y llegamos al segundo. Aquí por lo general, las angustias y los malestares dan una tregua. Y tu bebé te da un segundo subidón de progesterona, que te hace sentir divina, mas guapa, más ágil, mas mami, en definitiva, más mejor. Eso sí, también más caliente, no penséis mal, nuestro cuerpo sube un grado de temperatura, que si bien no se nota ahora, el tercer trimestre te acordaras de él. Este trimestre pasa más rápido, haciendo cosas y viviendo mas feliz que Yupi. Y llega el tercer trimestre, siguiente nivel hormonal, la progesterona y estrógenos están al máximo, la hormona relaxina comienza a funcionar para que tus músculos no se contraigan durante el parto y la oxitocina trabaja con el objetivo de preparar el útero. Todo un festival, es como la pantalla del monstruo del videojuego, la batalla final... Pero en vez de patadas voladoras hay calambres, insomnio, dolor de espalda. Si lo pasas te dan tu premio, tu bebé. Total, que pasas como puedes esos mil meses... No os equivoquéis, un embarazo dura ocho meses y el ultimo que incluye unos 365 días, que mes mas largo, mas que un día sin pan. Y llega el día del parto... Adivinad quien lo desencadena... Siiii! Las hormonas! Pero en parte porque se retiran del juego los estrógenos y la progesterona y entra nuestra amiga la oxitocina. Esa nos acompaña un poco mas de tiempo. La oxitocina es la que te hace ver que tu bebe es el mas lindo del mundo, te enamora, te lo comerías, y la prolactina hace que tus pechos digievolucionen a pechotes. No los reconoces, no son tuyos y además tienes a un ser enganchado a ellos. Y te preguntas: ¿volverán a pertenecerme algún día no muy lejano? Y ves a tu parejo, y en su cara, sus ojos se dirigen a tu bebe mamando, y en secreto, sabes que se hace la misma pregunta.(de la relación con los parejos, hay mucho mas que hablar, pero si no, esto se hace eterno) Eso si, gracias a las hormonas y a la maternidad, eres un ser mas empático, entiendes a esa perrita que tenía tu vecina que te gruñia cuando te acercabas a tus cachorros, a las mujeres de la tribu que se juntan para dar de mamar, el profundo significado de la palabra excedencia y ridícula baja maternal, y la mirada de esa moneta que acuna a su monete (y, sin dudarlo, la pones de perfil en el whatsapp). Entiendes mas a tu madre, a tu hermana, a tu vecina. Incluso a esa que dice: yo por mi hija, ma-to. Lloras con los anuncios de bebés, de bebidas con sabor a cola y con ese insecto que vuela con una patita rota. Te miras en el espejo y sabes que has entrado en otra clasificación, una que solo otras mujeres entienden. Miras tus pechos, la barriga fláccida y las ojeras y contradictoriamente te mola lo que ves, te sientes poderosa. Y hay días duros, claro que los hay, como la vida misma, pero das gracias por las bichas y los bichos, porque también gracias a ellas duermes mejor cuando das el pecho, tu bebe engorda cual mujer de Botero y como no, algún día, volverás a lidiar con todas ellas para ser portadora de milagros. Además, yo como lo que le pasó a una amiga estando en la consulta del gine después de parir, oxitocínica perdida y le dice otra chica: ¡que ganas tengo de recuperar mi tipin! Y ella contestó: yo como nunca tuve tipazo, no lo echo de menos. Os dejo, mi bebe se despierta y mis hormonas yo vamos a dar de mamar. Pd. Hay muchas mas hormonas que las aquí citadas, no sea que lo lea una de ellas y me demande por falta de rigor científico





9 comentarios:

  1. Jejejejje Nosotras y el escuadrón de hormonas! Me encanta!

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  2. Me encanta como lo has descrito... doy fe jejejejeje

    Rebeca

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  3. Imposible una definición mejor. Me retiro, no voy a publicar el mio.
    Me SUPER encanta y totalmente identificada. Aqui una EX pechotes jajaja

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    Respuestas
    1. Como que no vas a publicar el tuyo!! pues claro que sí, cada história será diferente, habrá felices, habrá tristes, habrá diferentes. Espero tu borrador ;)

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  4. Muy divertido, genial. Como eres tu

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  5. Fantástica descripción!!! Te has métido en mi cuerpo? Jeje

    Cristina Mendez

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