#Flojos de dinero pero fuertes de tiempo - Gaby Riva

Hoy os traemos un testimonio Gaby Riva. Un padre que puso en un balanza su vida profesional y su vida personal. Es uno de los 46 testimonios de padres que hay en #Papiconcilia, el proyecto iniciado por Usúe Madinaveitia y que está impulsando Carlos, su pareja.


"Conciliación. Mi vida a este respecto ya estaba resuelta desde antes de que naciera Iria,
mi hija mayor. Desde hacía unos años ya no tenía jefes a los que enseñar cómo hacer el
trabajo, desde hacía unos años nuestros horarios eran flexibles, modificables y
adaptables, nuestras vacaciones, las de mi pareja, Ruth, y las mías siempre coincidían,
nuestros bolsillos estaban flojos de dinero, pero fuertes de tiempo. Tenemos un centro de
Pilates y teníamos tiempo.



Ese tiempo fue el que tuvimos que gestionar cuando Iria llegó, tuvimos que invertirlo en
que ella pasara todo su tiempo con al menos uno de sus padres. Todo su tiempo. Esta
inversión nos permitió que Iria no tuviera la necesidad de ir a la guardería, nos permitió
disfrutar de ella todas las horas del día repartidas entre ambos.

Pero yendo atrás, no siempre ha sido así. Podría haber tenido hijos en mi época de
comercial, en la de cocinero, en la preparador físico, director de instalaciones deportivas,
gerente de mantenimiento… ninguno de ellos me hubiera permitido ahorrar tiempo, o al
menos no como ahora, aunque me permitieron ahorrar dinero. Pero para invertirlo en
Iria…

A medida que Iria cumplía años, a medida que empezaba a ser más autónoma, a medida
que alguna de las abuelas hacían alguna jornada, en nuestras vidas, en la de Ruth y la
mía, volvían a entrar actividades que antes habían salido, danza, yoga, hockey línea y
hasta como frivolidad una o dos sesiones de cine. La verdad es que se agradeció la
vuelta pero la ausencia era gratamente compensada por los abrazos de Iria. Muy
gratamente.

Iria empezó a generar otro tipo de cambios en mi vida. Iria me obligó a dar otro paso en
mi camino, otro además del de ser padre. Iria me obligó a poner una cámara fotográfica
entre sus ojos y los míos. A poner una máquina a trabajar para poder enseñar lo que yo
veía desde siempre, lo que yo miraba. Siempre he sido fotógrafo, siempre, pero ahora
podía hacer que los demás lo supieran. Y fue Iria la que me obligó.



Siguiente capítulo, Noel. Noel nació con compañía, con la compañía de su madre, con la
de su padre, una comadrona y una cámara. Una cámara que hacía equipo conmigo y que
empezaba a jugar partidos en campos ajenos. La idea de convertir mi profesión de
siempre en realidad empezaba a rondar, pero…. llegó Noel, llegó su parto, llegó su
hermana a conocerle, y su madre a amamantarle, y una vez más me dio una patada en la
espinilla y me colocó en mi sitio.


Ese día y todos los siguientes, y lo sigue haciendo, cada
vez que me despisto, me coge, me mira, me ríe o me llora, y me vuelve a colocar en mi
sitio. Al sitio que Iria y Noel han decidido darme.

Hasta aquí mi historia, ahora empieza el testimonio.


Soy Gaby Riva, fotógrafo. Tengo dos hijos, Iria de 5 años y Noel de 11 meses. Mi vida se
mueve entre fogones, supermercados, pañales, Pilates, un portátil y mi cámara
fotográfica. También se mueve entre barrigas de embarazadas, bebes de días, familias en
el campo y aunque todavía no llegaron los reportajes de partos… llegarán. Una amiga me
dijo hace poco que los hijos te atan, yo le contesté que los hijos te dan alas. Los hijos te
obligan a volar, o al menos así lo siento yo. Yo, Gaby Riva, no he elegido ser fotógrafo,
simplemente no he tenido más remedio que serlo, y aunque todavía no es lo que da de
comer a mí estomago, de momento me permite aperitivos y da de comer a mi alma. A día
de hoy no entiendo un trabajo que me aparte de mis hijos más de lo estrictamente
necesario. Y si no existe, pues me lo invento, lo he hecho antes de conocerles y ¿no voy
a hacerlo ahora?

Esto no es un dogma, no es la forma correcta de actuar, es mi forma de actuar. Respeto,
aunque no entiendo, a los que prefieren cambiar su coche cada tres años a costa de
pasar días y noches en el trabajo sin ver a sus hijos. Mi coche nuevo tiene 12 años. Y
respeto, aunque no entiendo, la relación que cada padre/madre tenga con sus hijos. Sin
embargo no entiendo otra forma de actuar con los míos. A día de hoy soy fotógrafo.

¿Quién sabe lo que harán de mí mis hijos en el futuro?


www.gabyriva.com

2 comentarios:

  1. Grande! nosotros intentamos pasar todo el tiempo que podemos con nuestros hijos, de hecho por las tardes trabajo en casa, en el salón para poder estar con ellos. Aunque es cierto que adelanto menos pero ...

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