Desarrollo social y afectivo del niño y teoría del apego II



En el desarrollo afectivo juega un papel primordial el apego (el lazo afectivo que una persona o animal forma entre él mismo y otro de su especie que les impulsa a estar juntos en el espacio y y el tiempo). La principal figura de apego del bebé es la madre, que le proporciona alimento y los cuidados físicos que necesita. Sin embargo el apego se va extendiendo progresivamente a las otras personas, animal doméstico o incluso con un objeto inanimado (peluche, una mantita, etc.).

Conductas del niño que facilitan el apego:
-Conductas procuradoras de contacto corporal: La prensión, búsqueda, succión… son reflejos, pero van perfeccionando su tendencia a restablecer el contacto.
-Preferencia perceptiva por los estímulos sociales: a nivel visual, prefieren los rostros humanos; a nivel auditivo, la voz humana…
-Señales de comunicación social: El niño intenta comunicarse mediante expresiones emocionales (llanto, sonrisa). Son gestos a través de los cuales el adulto interpreta el estado emocional del niño.


Conductas de los padres que facilitan el apego:
-Tendencia a establecer el contacto físico.
-Tendencia a satisfacer las necesidades básicas del bebé a través de una interacción más global (al cambiarle le acaricia, habla, mira…).
-La conducta visual de los padres: Le miran mucho, se sitúan a la distancia óptima cuando interactúan con él, etc.
-Ruptura del espacio interpersonal habitual entre adultos.
-Lenguaje gestual y verbal. Cuando los padres se dirigen a su bebé utilizan mucho lenguaje gestual. Además el lenguaje verbal es simple y repetitivo.


La evolución afectiva sigue una secuencia de estadios invariable, aunque las edades son sólo aproximativas:

  • Desde el nacimiento hasta los 2 meses, prefieren los miembros de la propia especie, sin llegar a establecer diferencias entre quienes interactúan con él.
  • Desde los 2 a los 6 meses, hay una interacción privilegiada con figuras de apego sin rechazar a desconocidos.
  • De los 6 a los 12 meses, interactúa de forma privilegiada con las figuras de apego y rechaza a los desconocidos. Ante los extraños suelen experimentar miedo (llantos, ocultamiento y rechazo).
  • Entre los 12 y los 24 meses hay una independencia física progresiva de las figuras de apego, aunque siguen siendo la base desde la que explorar.


La Dra. Mary Ainsworth definió los cuatro tipos de apego que podían encontrarse entre niños y padres:

  • Apego seguro: 60-70% de casos: La relación se basa en la disponibilidad y el afecto. El niño siente ansiedad al verse solo, pero es consolado por la madre al volver. La madre interpreta correctamente las demandas del niño, con cariño y atención.   Consecuencias: Buen autoconcepto, tiende a relaciones cálidas y estables.
  • Apego ansioso-ambivalente: La relación se basa en la inseguridad y protección. El niño siente ansiedad al verse solo, pero cuando la madre vuelve tiene conductas contradictorias de acercamiento y rechazo. La madre no interpreta bien las demandas, tiene comportamientos incoherentes. Consecuencias: poca asertividad, inhibición, temor a determinadas situaciones…
  • Apego ansioso-evitativo: La relación se basa en el distanciamiento para evitar rechazo. Siente ansiedad al verse solo, pero ignora a la madre cuando está delante. La madre es autoritaria, impaciente, contradictoriamente sobreprotectora,…  Consecuencias: niños evitativos, agresivos, solitarios, inseguros…
  • Apego ansioso-desorganizado: La relación se basa en la inseguridad y el descontrol: El niño siente ansiedad al verse solo, pero al volver su madre reacciona de forma imprevisible. Este apego puede darse en niños que sufren malos tratos. La madre es negligente, inconsistente, proyecta sus miedos, no reconoce demandas. Consecuencias: niños agresivos con conductas hostiles durante toda la escolaridad.




La crianza con apego busca entender las necesidades biológicas y psicológicas de los niños, y evitar expectativas poco realistas en el comportamiento del niño. Al fijar límites que sean apropiados para la edad del niño, la crianza con apego toma en cuenta cada etapa física y psicológica del desarrollo que el niño está experimentando. De esta manera, los padres pueden intentar evitar la frustración que ocurre cuando esperan cosas que los niños no pueden hacer aún.

El Dr. Sears, precursor del movimiento de la crianza con apego, advierte que mientras el niño es pequeño, es mentalmente incapaz de ninguna manipulación, de modo que, durante el primer año de vida, las necesidades y los deseos de un niño son lo mismo. La crianza con apego no significa resolver una necesidad que el niño pueda satisfacer por sí mismo; significa entender cuáles son las necesidades, cuándo se presentan, cómo cambian a lo largo del tiempo y de las circunstancias, y ser flexibles al idear maneras para responder apropiadamente.





Fuentes: 
Psicología evolutiva. Pilar Herranz Ibarra. UNED 
Psicología del desarrollo. Antonio Corral Ínigo. UNED 
Técnico Educación Infantil. MAD. Oposiciones Gobierno de Extremadura 2011 
Orientación Escolar. María de Codés. Ed. Sanz y Torres 

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