Desarrollo social y afectivo del niño y teoría del apego I



El conocimiento social del niño es el concepto que tiene de sí mismo y de los demás y cómo es capaz de comprender lo que los demás piensan, sienten y sus puntos de vista. Desde que nace, el niño va tomando conciencia de sí mismo y construyendo su identidad personal para diferenciarse de otros y establecer relaciones interpersonales.

El autoconocimiento incluye cuatro aspectos: físico, activo, social y psicológico. El primer logro es la identificación de sí mismo como ser físico independiente. Al principio, el niño se describe por sus características físicas. Después, en base a las actividades que realiza. A partir de los 8 años es cuando empiezan a cobrar importancia los aspectos sociales y psicológicos.

A partir de los 12 y18 meses, el niño empieza a reconocerse a sí mismo en el espejo. Después comienza a referirse a sí mismo, pero en tercera persona ("el niño se cae") y toma conciencia de sus propias capacidades, probándose para establecer sus límites motrices. Sus juegos se vuelven más complejos e intentan realizar solos muchas actividades. Se pueden enfadar cuando fracasan, lo que nos indica que ya son capaces de valorarse en sentido positivo o negativo. Estas experiencias de éxito y fracaso y las interacciones con los adultos (refuerzos) son decisivas para la creación de una autoimagen positiva. Es importante es planificar actividades acordes con sus capacidades y nivel de desarrollo para evitar la frustración.

El conocimiento de los demás se basa en cuatro aspectos:
-La comprensión de lo que ven los otros (3-4 años): Se produce una progresiva descentración y el niño es capaz de situarse en la perspectiva visual del otro.
-La comprensión de los sentimientos de los otros: Empatía: Sobre los tres años ya puede interpretar algunos sentimientos pero hasta los 6 años no puede inferir su motivo.
-Las inferencias sobre el pensamiento e intenciones de otros: Comienza con 3 años.
-La comprensión de la personalidad de los otros: Antes de los 8 años el niño solo describe a los demás en base a su físico, posesiones y actividades que realizan.

La socialización por impregnación no es un proceso consciente. El niño aprende el comportamiento social, roles y costumbres y va adquiriendo valores, creencias y opiniones característicos de su entorno, a través de la lengua materna, juegos que son reflejo del medio, reuniones familiares, las actividades de ocio, etc.

La socialización a través del control de la conducta, en cambio, es un método consciente por el que el niño interioriza las normas que aprende por impregnación a través de los refuerzos. Por eso, el comportamiento social del niño va a depender en gran medida del estilo educativo de los padres. La mayoría de estudios sobre este tema se han hecho en base a dos dimensiones principalmente: cariño/hostilidad y tolerancia/severidad.

  • La dimensión cariño/hostilidad hace referencia a la dedicación afectiva de los padres. “Cariño” engloba actitudes de afecto, aceptación, refuerzo y uso de razonamientos. “Hostilidad” es la afirmación del poder sobre el niño, el castigo físico, órdenes y amenazas, que hacen al niño muy dependiente.
  • La dimensión tolerancia/severidad: La tolerancia, no la permisividad, favorece el desarrollo de la independencia, pero cuando se da en un marco de hostilidad, el comportamiento aparece mal controlado y aumenta la agresividad. Si la hostilidad se combina con severidad, el niño manifiesta conductas agresivas, pero contra sí mismo, retraimiento social y ansiedad.


Desde la teoría de la crianza con apego, defendemos los estilos educativos de los padres basados en el respeto a los hijos: respeto a su autonomía y autorregulación, inculcándoles valores siempre en positivo. Según la teoría del apego, un fuerte enlace emocional con los padres durante la infancia es precursor del desarrollo de una personalidad segura e independiente, un buen comportamiento, independencia, y relaciones buenas y sanas. Este tipo de crianza tendrá efectos positivos durante toda la niñez, adolescencia y adultez y se puede resumir en estos principios:
-Alimentación con amor y respeto.
-Respuesta sensible a las necesidades del bebé desde que nace.
-Contacto materno el mayor tiempo posible.
-Sueño seguro físicamente y emocionalmente.
-Cuidado cariñoso constante.
-Disciplina positiva.
-Búsqueda del equilibrio entre la vida personal y familiar.





Cris. Educadora social especializada en atención temprana, mamá de dos y directora editorial.

1 comentario:

  1. Muy interesante!
    Hay conceptos difíciles de asimilar (la hora q es tampoco ayuda jiji)
    Mañana me lo vuelvo a leer y más despacito.

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