El Temor más Grande



Uno de los temores más grandes de cualquier padre es que le pase algo a su hijo(a), y ese algo sea lo más terrible que le puede suceder a un ser vivo y es la muerte.
No pensé que fuera a hablar de este tema pero creo que es un tema latente en nuestras vidas como padres, imagino que ha sido un temor vigente durante mi niñez y que mi madre lo debe haber sufrido muchas veces, no saber de mi por alguna razón mientras estoy viajando de un lugar a otro en un micro o a pie o estar esperando en vela mientras yo llego de una salida a bailar o del cine, son las cosas que uno no las entiende hasta que le toca vivirlas.

Mi hija tiene poco más de un año pero el simple hecho de estar lejos haciendo alguna otra cosa que evita estar en casa para cualquier emergencia como que te quita el aire que respiras, no es que le vaya a pasar algo pero la preocupación te carcome mientras estas fuera del alcance y solo una llamada telefónica pueda marcar la diferencia.

Cuando mi hija nació y empezó a vivir con nosotros estas al pendiente de si respira, de si se mueve, se golpea, si se puede ahogar, si está echada correctamente, si hay mucho calor o mucho frio y estas con esos temores y muchos otros más, tanto así que cuando ella dormía en las noches a veces me acercaba a ver si respiraba, ponerle un espejo para ver si se opacaba con la respiración o mirar detalladamente si es que su pecho se movía, a veces parecía que no se movía y a uno no se le ocurría pensar en lo peor.

Ahora que está un poquito más grande el tema sigue ahí, ahora que estoy trabajando en un horario regular, el temor sigue ahí, pero se ha intensificado un poco más, como ahora hace muchas cosas más el riesgo es mayor, y estoy pensando en lo que podría suceder, si mi esposa podría reaccionar rápidamente en atender lo que fuera o si yo estoy lo suficientemente cerca como para llevar volando en caso de una emergencia, uno lo piensa con la cabeza fría cuando ves todas las posibilidades, evalúas los pros y los contras, calculas distancias, velocidad, rutas y todo lo demás pero cuando realmente sucede algo la locura se cruza en tu camino y todos los planes se vienen abajo porque no piensas con la cabeza, la testosterona sube rápidamente y tú quieres llegar como sea, sin importar lo que este en tu camino. Que suene el teléfono con un número desconocido pensando en que te están llamando para darte una noticia mala es latente.

Por ejemplo hace unos días fui con mi mamá al cine, después de muchas lunas que no salíamos juntos, y en este cine que está en Larcomar la señal de los celulares se vuelve nula, mi cabeza estaba a mil, si sucedía algo y no me podían llamar, como iba a poder ir a ayudar, esa locura de los 5 minutos te puede hacer perder los papeles, sé que puedo confiar en mi esposa para cualquier cosa pero igual no puedes evitar pensar en lo peor.
De igual forma me pasa cuando sale con la bebé, si se va de compras o si tiene que ir en micro a algún lugar más o menos lejos, ir a visitar a mi suegra, cosas así, pensar en si el taxi o el micro llega bien, sino se accidento o lo que sea, se ven tantas cosas en la televisión que las imágenes te lavan el cerebro y te mueven el piso completamente.

Pensar, pensar y pensar, imaginar lo inimaginable, ya sé que debería tener más confianza pero a veces las partes terceras terminan involucrándose y metiendo la pata en tal sentido que afectan de manera terminal a otras personas y en un abrir y cerrar de ojos puedes perder a tus seres queridos, por eso los temores existen y tenemos que aprender a vivir con ellos, con el dolor de mi corazón tengo que tener suficiente fe todos los días para salir de casa y volver por la noche y ver que todo sigue igual que cuando me fui, mi hija corriendo por toda la casa sonriendo y bailando y mi esposa tras ella como buena guardiana, mientras tenga esa imagen en la mente puedo seguir tranquilo pero siempre algo atemorizado, no lo podemos evitar.

No me puedo ni imaginar lo que significaría perder a mi hija y para aquellas personas que han sufrido una perdida, y lo digo en serio, de verdad  lo siento mucho y lo digo con el corazón en la mano, tengo una amiga que conozco desde hace más de 12 años que ha pasado por esto y la verdad es que no hay palabras que puedan calmar o aliviar el dolor que un padre o una madre puedan sentir en ese momento, la fuerza y la resistencia que deben de tener para seguir adelante debe ser impresionante y la verdad, aunque algunos me odien por esto, no me gustaría estar en ninguno de los zapatos en el momento en el que sucedió, sé que es un tema bastante doloroso y me ha costado mucho comentarlo porque encontrar las palabras adecuadas ha sido difícil, incluso había pensado mucho mencionarlo.

Por Juan Manuel Palacios 
 http://papaenaccion.blogspot.com.es/

6 comentarios:

  1. Has expresado el miedo que tenemos todos. Comparto lo que dices, una vez que les tienes, no quieres alejarte de ellos.
    Un abrazo

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  2. Uno de los peores miedos que pueden haber.

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  3. Ese gran temor... que buen texto reflejandolo!

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  4. Es la otra cara del Amor... el otro dia pensaba en lo difícil que iba a ser vivir con ese temor y me daba cuenta que es intrinseco al Amor que les tenemos y que forma oarte del aprendizaje que nos traen nuestros pequeños, ese equilibrio de malabarista entre la confianza y la responsabilidad. Ainsss! Me uni a vuestro sentir y si, si lo piensas tiemblas!

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  5. En un libro que leí el segundo hijo de una hija enfermaba y ella se preguntaba cómo se había arriesgado a concebir de nuevo a un ser que la haría tan vulnerable. Amor puro y duro

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  6. Un hijo es el amor mayor, pero ala vez el peor sufrimiento y temor

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